Domingo 28.12.2008
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| El arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, en la homilía de respuesta a la ofrenda del delegado regio, Alberto Núñez Feijóo FOTO: Ramón Escuredo |
En su respuesta a la Ofrenda, el arzobispo de Santiago, se refirió, al igual que Feijóo, a la crisis económica, aunque hizo hincapié en la moral. Así, monseñor Julián Barrio indicó que "nada humano es ajeno a los cristianos y las difíciles situaciones actuales deben ser hechas nuestras. Iluminar esta realidad desde el Evangelio es necesario, sobre todo, cuando ocasiona situaciones de sufrimiento general y afecta a toda la sociedad". De esta manera, afirmó que "nuestra crisis es, sobre todo, antropológica y moral, en la que se propaga el todo vale, y sólo podremos superarla con la conciencia de que el hombre en el mundo es el valor supremo y de que todo lo demás -ciencia, técnica, cultura, sociedad- está al servicio de la persona".
En la homilía hizo referencia al aborto y la eutanasia al considerar "fundamental valorar la familia, respetar la vida desde su concepción hasta la muerte natural, reconocer el significado trascendente de la persona, trabajar por la justicia social, vivir la fraternidad y la solidaridad con todos, afrontar la fatiga y el sacrificio y ser capaces de sentir culpa para no disfrazar nuestra falta de humanidad", indicó.
En la solemnidad del Apóstol Santiago en la Catedral concelebraron con el arzobispo, el nuncio apostólico en la India, Pedro López Quintana; los cinco obispos gallegos, José Cerviño (emérito de Tui-Vigo); José Diéguez Reboredo (Tui-Vigo); Alfonso Carrasco Rouco (Lugo); Luis Quinteiro (Ourense) y Manuel Sánchez Monge (Mondoñedo-Ferrol); el ministro general de los Franciscanos, fray José Rodríguez Carballo, miembros del Cabildo de la Catedral, los vicarios y delegados diocesanos, el rector y los formadores de los Seminarios Mayor y Menor y varios sacerdotes de diferentes diócesis españolas.
Moralismo "barato"
Monseñor Barrio comenzó su homilía de respuesta afirmando que el testimonio apostólico del Patrón de España, "nos hace comprender que el hombre no se entiende desde las cosas, sino que éstas deben entenderse desde el hombre y éste desde Dios".
Así, según el prelado, "estos valores que Dios ha puesto en el corazón del hombre y que van madurando con el crecimiento personal y comunitario, permitirán a los jóvenes hoy construir con esperanza su propio futuro, dando vida a una sociedad impregnada del espíritu del Evangelio. No se trata de esgrimir un moralismo barato, una reducción de lo político, lo social y lo económico a una cuestión individual de la conciencia", añadió.
Abogó por construir una civilización en paz, "donde no hay lugar para ningún tipo de violencia, que degrada siempre la condición de la persona humana".
El arzobispo compostelano advirtió en la homilía de que "bajo la tentación de ambiciones intelectuales o ideológicas nos podemos convertir en unos fanáticos de nuestros intereseses creados, bajo la tiranía del ambiente podemos acabar como esclavos del conformismo".
Una sociedad que sea más humana
En su intervención, en la que habló tanto en castellano como en gallego, el arzobispo de Santiago hizo también referencia a la crisis económica, que consideró “preocupante” por “sus graves consecuencias en el ámbito social y laboral”. Por ello, indicó, “es más necesaria” una “profunda renovación cultural cristiana” y “un redescubrimiento de valores sobre los cuales construir una sociedad más humana”.
Barca sacudida por las ideologías
Monseñor Barrio en su homilía reclamó el papel de la Iglesia en “un contexto social en el que con frecuencia se relativiza la verdad”. También pidió a la sociedad que permanezca “en la fe” en un momento en el que “la barca de la Iglesia es sacudida por el viento de las ideologías, que con sus aguas penetran en ella y parecen condenarla a hundirse”, criticó. Así, definió “la misión” eclesiástica en trasladar un “mensaje de reconciliación y de perdón”.
Empeño en formar a los jóvenes
Ya en lengua gallega, el arzobispo acogió la ofrenda del delegado regio encomendando la intercesión del Apóstol a todos los pueblos de España, en especial al gallego, “ás familias para que coa colaboración dos catequistas, e mestres, poñan todo o seu empeño na tarefa de formar ás xeracións máis novas, animándoos a construír unha sociedade onde se vivan os principios morais e espirituais que garantan o respecto á persoa”.
Ánimo para vivir el Año SantoEn su discurso, monseñor Julián Barrio solicitó al Apóstol Santiago protección para la Iglesia española, ánimo para preparar y vivir espiritualmente la gracia del Año Santo compostelano, que recordó que comenzará el 31 de diciembre de 2009. Ya para terminar la homilía en la Catedral, el arzobispo pidió también protección para toda la Familia Real, para el oferente y sus allegados, y también para sus propios colaboradores en la Iglesia.
