Lunes 08.03.2010
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| La casa rural entre el monte quemado, derecha, y la riada FOTO: M.G. |
Xurxo Iglesias tiene el miedo metido en el cuerpo porque su casa rural Budiño de Serra Seca, que dirige con su compañera Ana Gandón, primero estuvo a punto de ser devorada por las llamas de los incendios de verano y ahora por el "mar" en que se convirtió el domingo el río Broi de Oia.
A un metro de las llamas, y con la finca dañada por la riada, cada gota que cae por la noche en la ventana de su habitación en medio de una naturaleza paradisíaca hace despertar sus temores.
Cada día recorre los caminos de Serra Seca para observar cómo evoluciona la balsa de piedra y troncos de árboles que se ha formado en la parte alta del río, muy próxima a su casa. La vigilancia sustituye a los ausentes equipos que deben eliminar los obstáculos. Tras marchar el fin de semana los últimos clientes, lamenta las pérdidas tanto del verano como del otoño
