Martes 17.06.2008
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Cataluña aprendió de sus errores y tomó medidas para evitar que volviesen a producirse. Tras las riadas de 1962 del río Besòs, se procedió a su canalización, lo que degradó de manera importante un entorno que parte en dos San Adrià del Besòs. Su recuperación como parque fluvial ha exigido la instalación de un sistema de alerta hidrológica que evite que posibles riadas sorprendan a la ciudadanía.
Un sistema informático basado en mediciones pluviométricas en tiempo real y en sus datos históricos permite prever el nivel de crecida del caudal. Para ello, utiliza pluviómetros, estaciones de aforo, radar meteorológico e informes de la propia dirección de Emergencia y Seguridad Civil.
En caso de que sea preciso, se ponen en marcha señales acústico-luminosas o paneles informativos para informar de la situación de riesgo.
Son parte fundamental los sistemas de telecontrol, telesupervisión y externos. Los primeros constan de un circuito de televisión que envía imágenes en tiempo real del río, mientras que los segundos constan de sensores que emiten datos sobre el estado del mismo.
Todos estos mecanismos se apoyan en la información hidrológica aportada por la Agencia Catalana del Agua de la Generalitat, así como en la supervisión de la red de alcantarillado de Barcelona para informar sobre el margen derecho del río, es decir, el accesible al público.
Predicción y datos
De esta forma, el sistema de alerta trata de apoyarse en todos los elementos que permitan predecir el comportamiento del cauce en días de especial riesgo, un modelo recomendado para Galicia por el presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Galicia, Carlos Nardiz Ortiz, en declaraciones a EL CORREO.
Este sistema permite predecir las riadas y su aplicación a Galicia podría traducirse en la anticipación en el corte de carreteras para evitar que los conductores queden atrapados o en el despliegue de medios en lugares determinados antes de que la situación se descontrole.
