Lunes 22.03.2010
| Actualizado 12.16
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| Ángel Hermida, a la izquierda, José Ardavín, Fernández Alvariño, Antonio Fontenla y Francisco Rodríguez, entrando en San Caetano FOTO: fernando blanco |
La patronal gallega, unida, sin ninguna fisura entre los empresarios del norte y del sur, apoyará la decisión final sobre el futuro de las cajas gallegas -actualmente en el horno tras abrir el período de consultas con Caixa Galicia y Caixanova, los partidos y los agentes sociales-, siempre que se cumplan los dos criterios esenciales que promete la Xunta con su arbitrio: garantizar la solvencia y galleguidad del sistema financiero resultante. Donde no entran, porque así lo deben decidir los protagonistas, es en si prefieren la fusión, una alianza virtual entre las dos galaicas, o que cada una lidere su propio sistema institucional de protección (SIP) con entidades de fuera de la comunidad.
Este cierre de filas hace del titular de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, un gran prestidigitador, pues en esta cumbre de noventa minutos se las vio con un Antonio Fontenla, presidente de la CEG, que a título personal siempre prefirió dos cajas, aunque últimamente defendía también el "mellor unha que ningunha"; a Jose Manuel Fernández Alvariño, número uno de la patronal pontevedresa, quien presentó un informe totalmente contrario a la fusión, que defendía un SIP reversible con cajas foráneas; un líder ourensano, Francisco Rodríguez, que apostaba por mantener las dos; y los vicepresidentes de Lugo, Ángel Hermida, y de A Coruña, José Ardavín, ambos del norte pero que no mostraron en público su color.
La rueda de prensa posterior se asemejó en varios momentos a un guión de Buñuel: por veces pareció surrealista. Fontenla, primero, agradecía el encuentro y la información aportada, y prometía que todos los presentes, tanto del norte como del sur, "apoyaremos ao presidente da Xunta".
Por si cabía alguna duda, Fernández Alvariño aclaraba que "aquí non hay empresarios de A Coruña ou de Pontevedra, senón os empresarios de toda Galicia", y ninguno de ellos está en contra de garantizar la galleguidad, la eficiencia y la solvencia de las cajas. Todo lo contrario. Incluso recetó a las cajas "evitar personalismos" y buscar el mejor camino para el conjunto de los gallegos.
Fontenla demandaba liquidez para asentar la recuperación, y Alvariño lo hacía de forma más gráfica, al asegurar que los empresarios aspiran a "invertir, xerar emprego e riqueza". Para ello, demandó "more money, more money, more money", más dinero, y qué mejor que te lo garanticen centros de decisión próximos. A Núñez Feijóo se le veía satisfecho, pues ve que patronal y Xunta coinciden "no básico, e case no total", sobre todo en mantener a Galicia "no marco financieiro español". Y le gustó el "respaldo unánime" de los patronos al combinado estrella de galleguidad y solvencia.
¿Futura presidencia? Mejor callar
Causó cierto revuelo lo aparecido en un medio sobre posibles trueques para lograr la fusión: que si dices que si, a ti, que mandas en el sur, te nombro presidente de la nueva entidad; y al gran jefe del norte, director general. Con reparto de sedes incluido. ¿Ficción o realidad? Consultado acerca de esta posible entente, el titular de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo se volvió hacia el auditorio de periodistas, y casi mirando a los ojos del inquisidor, le dijo: “Sorprenderíase si lle contestara a esa pregunta e, como non quero máis sorpresas en materia de política financieira, entenderá que non o faga”. En un encuentro en el que estuvo acompañado por el director xeral de esta área en Facenda, Manuel Galdo, Feijóo volvió a comprometerse en “desatascar as cañerías do crédito”.