Domingo 28.12.2008
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Cuando usted esté leyendo este reportaje, seguramente ya no estará lloviendo en Santiago y habrá, incluso, algún claro en el cielo. Dicen que el agua dará hoy una tregua a la ciudad, pero los vecinos de Santiago no olvidarán fácilmente la jornada de ayer. Fue un día dantesco. Cayeron 116 litros por metro cuadrado de lluvia desde las 19.00 horas del sábado a las siete de la tarde de ayer. Pero, entre la una y las cuatro de la madrugada hubo, sólo en esas tres horas, 35 litros, y lo mismo volvió a ocurrir a las ocho de la mañana. Tanta agua provocó que un talud de tierra se derrumbara en Santa Marta de Arriba. La fuerza de este desplome tiró la pared de la segunda planta de un garaje y dejó enterrados, y con grandes daños en la chapa, dos vehículos, por no comentar que se quedaron atrapados, y sin poder salir de allí, el resto de los coches. El sótano 3 quedó, además, inundado, y los bomberos tuvieron que estar achicando agua durante toda la mañana para que el nivel no subiese y el agua no estropease los motores.
En la Colegiata de Sar, el sacerdote José Porto estaba muy enfadado. Y con razón. La iglesia y el claustro del templo acumularon sesenta centímetros de agua en la tercera inundación que sufren en solo quince días. "Hasta que no ansanchen y limpien el río, no hay nada que hacer", señaló el sacerdote, quien indicó que el olor de la inundación era "nauseabundo, porque el agua del río viene cargada de porquería".
Los bomberos de Santiago tuvieron un día caótico. A las 11.30 horas de la mañana de ayer ya habían realizado 25 salidas de urgencia, y casi todas desde las ocho de la mañana. El viento de la noche (que llegó a alcanzar los 86 km/h) tiró varios árboles y casi hacen volar varias chapas de las fachadas de algunos edificios, como ocurrió en la avenida de Ferrol y en la rúa Castiñeiriño. La lluvia, a su vez, provocó que se inundaran un gran número de viales, rotondas y domicilios como, por ejemplo, en Camilo José Cela, San Lourenzo, en la rúa Valiño, en Pintor Asorey, en Pelamios o en Entrerrúas. También sufrieron la fuerza del agua en el Multiusos Fontes do Sar, en los juzgados de Fontiñas, en A Pulleira, en García Lorca y, por primera vez en quince años, se pudo ver unos veinte centímetros de agua en la plaza de Europa de Área Central .
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La lluvia provocó que se viniese abajo un alud de tierra, justo detrás del IES Monte de Conxo y encima del garaje del edificio número 21-23 de Santa Marta de Arriba. Se abrió una grieta en el suelo, y la fuerza de toda esta masa de tierra rompió el muro del garaje a la altura del segundo sótano. Una inmensidad de agua, tierra y escombros abollaron dos coches y los dejaron enterrados en el lodo. La entrada del parquin quedó totalmente taponada por el derrumbe, y se inundó el tercer sótano.
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Llovieron 116 l/m2 en 24 horas, y la iglesia de Pelamios quedó anegada. Protección Civil tuvo que cortar las acacias de la calle Curros Enríquez porque el viento (hubo ráfagas de 86km/h) las tumbó y amenazaban con caerse sobre una casa. Un vecino de Pelamios, Luis Soto, explica que ya es la segunda vez en tres semanas que se llenan de agua las casas de su calle (más de 30 centímetros), y todo por culpa de que los "sumideros están atascados y por más que avisamos, no hacen nada". Sufren pérdidas graves.
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"Están dejando una joya del Románico metida en el medio del estiércol", exclamaba ayer el sacerdote de la Colegiata, José Porto. Y es que la iglesia y el claustro se inundaron y hubo serios daños en los bancos y el suelo. Tuvieron que suspender la catequesis con 300 niños y padres por tercera vez en quince días, y los progenitores ya están pensando en hacer escritos de protesta al Ayuntamiento. También se retrasaron dos bautizos. "No limpian el río, y pasa esto. Y se lo hemos dicho a las autoridades desde hace tiempo, incluso en los medios".
