Domingo 28.12.2008
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La tendencia a la feminización del mercado laboral, y Galicia no es ninguna excepción, es imparable. Entre los años 2005 y 2009, la población activa gallega aumentó en 626.000 personas y más del 90%, 566.000, eran mujeres. La crisis, además, provocó que las amas de casa se pusieran a buscar empleo al quedarse sus parejas en paro. No obstante, y al igual que sucede en el caso de los hombres, la falta de expectativas a la hora de encontrar trabajo hizo caer los índices de población activa y el año pasado terminó con 599.000 gallegas activas, cuando en el primer trimestre de 2099 se había alcanzado la cifra récord de 611.500. Muchas de las mujeres, sobre todo jóvenes, que han dejado de formar parte del grupo de activos retomaron sus estudios en espera de mejores perspectivas.
Las gallegas entraron en el mercado laboral de forma masiva en los años previos a la crisis, respaldadas por la puesta en marcha de políticas de igualdad, y absorbieron 53.200 de los 70.000 empleos creados en la comunidad. Resistieron, además, mejor el bache inicial y, de los 48.600 puestos de trabajos perdidos el pasado año, sólo 4.700 afectaron a mujeres. Debido sobre todo a la pérdida de empleo masculina, entre abril y junio, las trabajadoras alcanzaron un 46%, máximo histórico, del total de trabajadores en Galicia.
En el último trimestre del año, no obstante, se registró la cifra más elevada de paradas: 84.300 gallegas y, de esta forma, el paro femenino superó al masculino invirtiéndose la tendencia de los meses anteriores. "Inicialmente, la crisis se cebó más en sectores como la construcción o la industria, tradicionalmente masculinos, mientras actuaciones como las derivadas de la ley de dependencia permitían crear empleo en un sector tan feminizado como el de servicios. A finales de 2009 se constata ya la destrucción de empleo femenino, sobre todo en áreas como las del comercio o el textil", explica Mabel Pérez, secretaria da Muller de Comisións Obreiras.
UGT-Galicia ha querido incidir precisamente, con motivo de este Día Internacional de la Mujer, en que 2009 ha marcado un antes y un después en el empleo femenino, ya que empezó a caer tras años de continuado crecimiento. Las desigualdades, además, persisten. Hay menos mujeres que hombres en el mercado laboral gallego, aunque las féminas en edad de trabajar son más, y se cuentan 106.000 empleadas menos que empleados.
Así mismo, una quinta parte de las gallegas ocupadas, 101.000 de 527.000, trabajan a tiempo parcial, un dato vinculado en muchos casos a que sobre la mujer continúa recayendo el grueso de las labores domésticas y el cuidado de la familia. También resultan más afectadas por la temporalidad y así un 29,2% de las trabajadoras en Galicia tienen contrato temporal fente al 24,6% de los hombres y, de las nuevas contrataciones registradas por el Inem, el 90,8% de los realizados a mujeres son temporales.
53 días más de trabajo=salario
La desigualdad queda patente en las diferencias salariales. El sueldo medio de una trabajadora en Galicia durante 2009 representaba el 74,5% del de un hombre, es decir, tendría que trabajar 53 días más para poder igualarlo. Las causas que explican este fenómeno son varias pero hay dos muy significativas: por un lado, las mujeres tienen más complicado el acceso a pluses primados como los de disponibilidad o dedicación pues su carga de trabajo se traslada luego al ámbito familiar y, por otro, a las labores desempeñadas en los sectores feminizados suele dársele menos valor que en los masculinos aunque pudiesen equipararse por esfuerzo, dedicación, formación, etc., por ejemplo, el trabajo de una limpiadora y un peón. Las mujeres cobran, así mismo, un 12,7% menos que los hombres en prestaciones por desempleo. Acceden a ellas, además, en menor medida aunque haya más féminas en paro. Una vez acabada su vida laboral, disfrutan de una pensión menor, un 26,6 por ciento inferior. La ocupación a tiempo parcial y la contratación temporal, que inciden más en la mujer, están condicionando sus ingresos futuros en caso de maternidad, desempleo, jubilación o incapacidad .
Se frena la entrada en sectores masculinizados ·· La crisis frenó, además, la incipiente introducción de la mujer en sectores que le habían sido vetados tradicionalmente. Su hábitat sigue limitado mayoritariamente a los servicios sociales, el hogar, el comercio y la administración. Cabe destacar en este punto que el sector público emplea 18.200 mujeres más que hombres pero hay 81.500 ocupadas menos en la empresa privada. En los puestos de dirección, la presencia femenina sigue siendo testimonial: un 6 por ciento.
Jornadas reducidas, permisos y excedencias por cargas familiares, ámbito femenino ·· "De ti, a ti, iguais" es el lema con el que este año UGT conmemora en Galicia el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Que el hombre asuma a partes iguales las cargas domésticas y familiares continúa siendo todo un reto. Los datos objetivos son contundentes: se reduce prácticamente al ámbito femenino, con un 97,5 por ciento, la solicitud de jornada reducida para la atención de niños, enfermos o mayores; en 2008 tan sólo un 1,6 por ciento de los permisos de maternidad fueron compartidos y sólo un 6,29 por ciento de los varones solicitaron excedencias por cuidado de hijos.
Doce mil paradas más de larga y muy larga duración ·· Las mujeres lo tienen más difícil que los hombres a la hora de encontrar empleo. Son 33.600 las gallegas que llevan buscando trabajando desde hace más de un año frente a 27.200 gallegos. La diferencia se mantiene en el caso de los parados de muy larga duración, aquellos apuntados desde hace más de dos años en las listas del INEM: 20.400 mujeres frente a 14.700 hombres. El dato adquiere mayor relevancia si tenemos en cuenta que hay menos de-sempleadas (82.100) que de-sempleados (83.800) .
