Domingo 28.12.2008
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| Un desconsolado José Antonio Cela sentado ante el cadáver de su hija recibe palabras de ánimo de un agente y un compañero de equipo. En la imagen inferior de la izquierda, la dos jóvenes fallecidas, Aida Cela y Airis Arias |
Las causas del accidente que tuvo lugar ayer en una rotonda en las inmediaciones del aeropuerto de Santiago de Compostela, en el que murieron dos jóvenes de un equipo de voleibol, fueron una velocidad excesiva y una distracción o despiste, según han indicado a Efe fuentes de Tráfico.
Los análisis del tacógrafo han determinado que el conductor del microbús circulaba en las inmediaciones de la rotonda a 105 kilómetros por hora, cuando en esa zona se debe conducir a 40.
Además de ir demasiado deprisa, el conductor, al parecer, según las mismas fuentes, se despistó anteriormente, ya que se pasó el primer desvío que debía tomar para ir a su destino.
Las investigaciones de la Guardia Civil de Tráfico también apuntan a que varias de las chicas que viajaban en el microbús no llevaban puesto el cinturón.
Equipo de voleibol
Aida Cela Álvarez e Iris Arias, dos jóvenes deportistas de 17 años, fallecieron ayer en un accidente de tráfico ocurrido en Santiago. Ambas formaban parte del equipo de voleibol Emevé Laboratorios Nupel. Acababan de aterrizar, junto a sus diez compañeras y entrenadores, en el aeropuerto de Lavacolla. Venían de jugar en Gran Canaria el XXXII Campeonato de España Juvenil Femenino de voleibol contra el IBSA Caja Canarias. Habían perdido tres sets a uno, pero podían estar orgullosas. Se habían proclamado subcampeonas de España.
En Lavacolla les esperaba Federico, conductor de la Empresa Bernardo, también de Lugo. Las doce jugadoras y cinco adultos subieron al microbús. Querían llegar pronto porque el equipo masculino del Emevé también se jugaba el campeonato español en casa.
Seiscientos metros después, sin embargo, y en plena recta, Aida murió en el acto a causa de las heridas que le provocó este accidente. Horas después, alrededor de las siete y media de la tarde, fallecía Iris. La acaban de operar de los fuertes golpes que había recibido en la cabeza y en la cara, pero no pudo soportarlo. "Tenía el maxilar y el pómulo destrozado", señalan fuentes del equipo Emevé. Otra compañera, Patricia Xavier también se debatía, al cierre de esta edición, entre la vida y la muerte.
La Guardia Civil señala que la causa del accidente fue un posible "despiste del conductor", o "un exceso de velocidad". María José Bouza, delegada del equipo indicó, sin embargo, a EL CORREO GALLEGO, que "el conductor se equivocó. Se metió por el vial que no era, quiso rectificar y perdió el control del autocar". El accidente se produjo en la rotonda que está encima de la autovía A-54, justo en donde acaba la SC-21, la carretera que une esta autovía con el aeropuerto de Lavacolla. A pie de vía, y por las marcas que quedan, se puede intuir que el autobús frenó unos treinta metros antes de llegar a la rotonda, se le fue el bus, y éste se empotró contra las protecciones de cemento del interior de la rotonda. Como consecuencia de este choque, el vehículo volcó y dio una vuelta de campana hasta quedar con las ruedas delanteras encima de la valla de hierro que rodea exteriormente la rotonda. Cuatro chicas, que iban sentadas junto a las ventanillas, salieron despedidas y se golpearon bruscamente contra el suelo. Dos de ellas murieron. Otra está muy grave. El coche, además, estuvo a punto de caerse a la autovía, pero el trabajo de los bomberos lo impidió. Al lugar del siniestro fueron también la Guardia Civil, la Policía Local de Compostela, la Policía Nacional y ocho ambulancias del 061, aparte de un helicóptero del hospital Clínico.
. jestrada@elcorreogallego.es
Murió junto a su padre
Los primeros en socorrer a los heridos del accidente fueron los vecinos de unas pocas casas que se ubican muy cerca de esta rotonda de las inmediaciones del aeropuerto de Santiago.
Estos testigos señalan que "cuatro de las jugadoras estaban tiradas en el suelo", "había mucha sangre, y cogimos unas toallas de casa para intentar hacer todo lo que pudiéramos". Una de las chicas, Aida, ya había fallecido. Junto a ella estaba, con los ojos perdidos, su padre, José Antonio, que viajaba en el mismo microbús con su hija pues, como comunicaron a este diario fuentes del equipo Emevé Laboratorios Nupel, actúa como delegado del equipo, y acompañó a las jugadoras al campeonato juvenil de España que estuvieron disputando con gran éxito en la isla de Gran Canaria".
Cinco jóvenes permanecen ingresadas
Cinco de las jóvenes que ayer quedaron heridas tras el vuelco de un microbús en las inmediaciones del aeropuerto de Lavacolla siguen ingresadas en el Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS), dos de ellas permanecen en la UCI pediátrica en estado grave.
Según informaron hoy fuentes del centro sanitario una de estas chicas, que presentaba traumatismo craneoencefálico severo, además de un fuerte golpe en la cara y policontusiones, tuvo que ser intervenida. El último parte indica que sigue estable dentro de la gravedad de su caso. La otra herida, ingresada también en la UCI pediátrica, está consciente y su evolución es favorable, aunque también presenta politraumatismo.
Otra de las víctimas del accidente está ingresada en la unidad de reanimación del Clínico. Está estable, aunque presenta diversas fracturas y lesiones de partes blandas, según establece el último parte médico.
Otra compañera precisa una operación de cirujía plástica, por lo que a lo largo de la mañana los especialistas del Hospital de Conxo la intervendrán.
Por último, ya menos grave, otra de las heridas permanece en observación pendiente de evolución, siendo esta favorable.

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