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pleno de investidura

Feijóo ofrece a la oposición un pacto "sin caducidad", consciente de que "Galicia no es del PP"

16.04.2009  El líder del PPdeG y futuro presidente de la Xunta convocará a PSdeG y BNG a formar parte de la comisión de seguimiento de infraestructuras para "no excluir a nadie" // Avisa al BNG de que la lengua "es propiedad de todos y, en todo caso, de las mayorías" y le pide que se incorpore al consenso

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E.P. SANTIAGO

El líder del PPdeG, Alberto Núñez Feijóo, que esta tarde será elegido séptimo presidente del Gobierno de la Xunta con la mayoría absoluta de los 38 diputados del PP FOTO:   Lavandeira jr
El líder del PPdeG, Alberto Núñez Feijóo, que esta tarde será elegido séptimo presidente del Gobierno de la Xunta con la mayoría absoluta de los 38 diputados del PP
FOTO: Lavandeira jr

El líder del PPdeG y futuro presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, se mostró hoy consciente de que "Galicia no es del PP" a pesar de haber logrado la mayoría absoluta en las pasadas autonómicas, por lo que ofreció a los grupos que conformarán la oposición en esta octava legislatura "un gran pacto sin fecha de caducidad", convencido de que el actual contexto económico "no llegan las mayorías mecánicas".

"En la unión de los buenos gallegos está de la patria el porvenir", dijo, parafraseando al escritor Manuel Curros Enríquez, para concluir su réplica a los grupos parlamentarios durante el debate de la Sesión de Investidura. Su intervención estuvo salpicada de constantes llamadas "sinceras" a la "unidad", convencido de que la sociedad pide a las fuerzas políticas "estar a la altura", dada la actual situación de "extraordinarias dificultades", en lugar de "juego duro o confrontación".

En esta línea, puso a la propia ciudadanía como ejemplo y, tras exponer que gallegos de distintos colores políticos "trabajan juntos" en las escuelas, en el mar o en el agro, instó a PSdeG y BNG a hacer lo mismo "por lo menos" para consensuar los asuntos de interés general.

"¿Por qué no vamos a intentarlo?", preguntó a socialistas y nacionalistas, y partió de las "coincidencias" entre los tres grupos, como que existen "dificultades económicas" o que el autogobierno da "herramientas" para paliar los efectos de la crisis.

De esta manera, hizo un reconocimiento a la oposición al rechazar que sea una "anomalía democrática". "Nunca diré de ningún partido que es antigallego, antidemocrático o franquista", apuntó, rememorando algunos episodios de confrontación de la pasada legislatura. Por el contrario, valoró las aportaciones que hagan PSdeG y BNG porque serán "tan importantes" como las del PP y servirán para "dar voz" a la totalidad de los gallegos.

Así, insistió la necesidad del consenso y, en concreto, lo demandó para pactar la postura de Galicia en la negociación del modelo de financiación autonómica, para configurar políticas activas de empleo, para reformar el Estatuto de Autonomía y para defender la libertad lingüística.

Cuestión lingüística

Precisamente el idioma fue uno de los asuntos en los que Feijóo se mostró más crítico con los nacionalistas, a quienes preguntó si "acaso hay que decidir entre normalizar el gallego o respetar la libertad lingüística". Frente a esto, el líder de los populares gallegos consideró posible "conjugar" ambas cosas, por lo que rechazó "acompañar" al BNG en su planteamiento respecto a la cuestión de la lengua.

"La lengua no es propiedad de las minorías", proclamó, y matizó que "la lengua es propiedad de todos o, en todo caso, de las mayorías". Así, expresó su "querencia profunda por el idioma de Galicia", pero también su "amor por la libertad lingüística". Para ilustrar esta afirmación, comparó el gallego y el castellano con "dos piernas o dos brazos". "Necesitamos los dos", continuó, por lo que se negó a "mutilar ninguno".

También reivindicó la necesidad de promover el conocimiento del inglés y, en este sentido, se propuso que los gallegos puedan explicar en la lengua anglosajona "que hay un mundo llamado Galicia". Mientras el futuro presidente formulaba este propósito, el diputado del BNG Bieito Lobeira asintió de forma irónica desde su escaño y dijo: "Oh, yeah".

Esto sirvió a Feijóo para recriminar que "algunos se tomen a broma la cuestión del idioma cuando no coincide con sus dogmas". Posteriormente, el popular volvió a pedir a los nacionalistas que se incorporen al acuerdo lingüístico, a lo que Lobeira respondió "OK, OK". "Allá cada uno", resolvió Feijóo.

Mensaje del electorado

El que será quinto presidente de la historia de Galicia utilizó la cuestión lingüística como ejemplo de las discrepancias que, según él, provocaron la derrota electoral del bipartito. En base a esto, concluyó que la coalición de socialistas y nacionalistas sufrió una "doble reprobación", primero en las urnas y, después, cuando varios dirigentes socialistas escenificaron públicamente las diferencias con su socio de gobierno.

Por eso, se propuso "entender el mensaje" que dio el electorado el 1-M, por lo que garantizó que gobernará "para todos", aunque admitió no saber si será "capaz" de conseguirlo. "Pero lo voy a intentar", manifestó porque, en su opinión, la sociedad rechazó en las urnas un gobierno "dividido, sin norte claro y enfrentado" y, frente a esto, reivindicó la necesidad de un ejecutivo "fuerte, riguroso y liderado".

También interpretó que la ciudadanía reprobó el domingo electoral que el bipartito "acentuase la política clientelar", hiciese "un uso irresponsable de los recursos públicos", o "interfiriese en la vida privada de los ciudadanos en lugar de facilitársela".

Valor terapéutico de la verdad

Frente a esto, aseguró que el suyo será un gobierno "centrado en la austeridad" y que trabajará con "responsabilidad, sacrificio y dedicación". También se comprometió con el "valor terapéutico de la verdad", convencido de que el pueblo gallego, al que "ninguna crisis de antaño ha sido capaz de doblegar", es "maduro y sabio".

"El pueblo quiere que le digan las cosas como son, no como mejor suenan", leyó de una obra de Benito Jerónimo Feijóo y, después de asegurar que él "no ama la lisonja", solicitó la confianza del Parlamento para gobernar "con toda la humildad individual y con toda la ambición colectiva".

Respecto a su proyecto de gobierno, insistió en que su intención de "no restaurar ningún pretérito, siempre imperfecto", ni "derribar" lo hecho bien por el bipartito. Con todo, criticó que socialistas y nacionalistas le reprochen su falta de propuestas porque, según sus cálculos, en su discurso de investidura formuló "un total de 174".

"Pueden ser buenas o malas, pero las hay", expuso, y citó algunas de ellas, como el "plan de choque" contra la crisis, la reforma de la ley de cajas o la rebaja fiscal y, respecto a su propuesta en materia de impuestos, pidió a socialistas y nacionalistas que se pongan de acuerdo. "¿En qué quedamos: rebajamos mucho, como dicen el BNG, o poco, como cree el PSOE?", preguntó, y rechazó que el PP vaya a hacer "regalos fiscales" porque la modificación de gravámenes que plantea va dirigida a las rentas más bajas, a los jóvenes o a las familias numerosas.

En materia económica, volvió a plantear la necesidad de reajustar el presupuesto para este ejercicio porque es "irreal en su totalidad". "No sirve y lo sabíamos todos cuando se aprobó", apuntó y, tras recordar que el PP ya lo denunció cuando era oposición, concluyó que "esta es la razón por la que un grupo gana credibilidad en la calle y por la que otros la pierden".

"Orgulloso" de militar en el PP

Después de reprochar a los socios del bipartito que dejen al futuro gobierno "un país mucho peor" del que recibieron en 2005, respondió a las críticas de PSOE y BNG sobre su pasado. "Mi ideología está muy clara", resumió, y lo contrapuso al portavoz socialista en el Parlamento, Xaquín Fernández Leiceaga, que también fue militante del BNG.

Así, se mostró "orgulloso" de formar parte del Partido Popular, al que atribuyó el mérito de levantar las instituciones durante el gobierno presidido por Gerardo Fernández Albor. A continuación, también reconoció el papel de Manuel Fraga y se erigió a él mismo en un "modesto eslabón más" del proyecto del PP.

Feijóo mantendrá la prohibición de construir en la costa hasta aprobar un plan "racional" para el litoral

El líder del PPdeG y futuro presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, adelantó hoy que su Ejecutivo va a "dejar la ley como está" en materia urbanística y, por tanto, va a mantener la prohibición cautelar de levantar nuevas construcciones en los primeros 500 metros de costa --una norma provisional aprobada por el bipartito-- hasta la aprobación de un plan "racional" para el litoral.

Este es uno de los principales anuncios que hizo en su turno de réplica a los grupos parlamentarios durante el debate de la sesión de investidura, en el que, no obstante, avisó de que ordenar la costa "no tiene nada que ver con prohibir". En todo caso, rechazó abordar esta materia "con improvisaciones", por lo que garantizó que prolongará la moratoria de los 500 metros, que expira el próximo 17 de mayo, hasta dar luz verde al Plan del Litoral, un proyecto que comprometió que estará listo en los próximos seis meses.

Además del urbanismo, las infraestructuras también centraron buena parte de su intervención y, así, se marcó como prioridad reforzar el papel de la comisión bilateral entre la Xunta y el Gobierno central para revisar la evolución de las obras pendientes en la comunidad.

En este punto, anunció su intención de que los grupos que conforman la oposición --PSdeG y BNG-- también "se sienten" en este foro de seguimiento de las infraestructuras. "No excluiré a nadie", sentenció, en contraposición a la negativa del bipartito de que el PP participase en esta comisión cuando era oposición en la pasada legislatura.

AVE y Plan Galicia

En el ámbito de las infraestructuras, Feijóo hizo mención expresa al AVE y, concretamente, preguntó a los socialistas "cuál es su referencia temporal" respecto a la conexión de alta velocidad con la Meseta. "¿El año 2012 o recalcular el calendario como dice el nuevo ministro de Fomento --José Blanco--?", inquirió.

Después de que la oposición le preguntase si mantiene la promesa electoral de construir con cargo a los presupuestos de la Xunta el AVE Lugo-Ourense, Feijóo replicó si este inquérito significa que el Gobierno central no tiene pensado realizar esta obra. Con todo, prefirió esperar a que Blanco se pronuncie sobre este asunto antes, aunque avanzó que las promesas formuladas durante la campaña "siguen vigentes".

También censuró las críticas de socialistas y nacionalistas a su intención de retomar el Plan Galicia y, frente a esto, rechazó tener que renunciar a este proyecto aprobado por el Gobierno Aznar tras la catástrofe del 'Prestige'. "Son 12.000 millones de euros", detalló a modo de justificación, y recordó las declaraciones del presidente de la Xunta en funciones, el socialista Emilio Pérez Touriño, en las que se mostraba dispuesto a ser "el garante del Plan Galicia". "Yo también quiero ser ese garante", resolvió.

Secretaría Xeral de Igualdade

Otro de los anuncios que hizo Feijóo respecto a su futuro Gobierno es la creación de una Secretaría Xeral de Igualdade que, según concretó, dependerá "directamente" de Presidencia de la Xunta. El futuro jefe de la Xunta lo adelantó después de que PSdeG y BNG le recriminasen que no hiciese mención expresa a la violencia de género en su discurso de investidura.

Al respecto, Feijóo lamentó "profundamente" que interpretasen esto como una "falta de sensibilidad" ante la violencia machista y, tras alegar que no es partidario de hacer "demagogia", se comprometió con la igualdad "real y efectiva".

Por otro lado, reiteró su propósito de abordar la reforma de la Administración autonómica y, además de insistir en su compromiso con la "austeridad", concretó que su intención es la de eliminar "varios órganos" dependientes de la Xunta, como fundaciones o institutos.

Ence y concurso eólico

El traslado de Ence o la organización del Año Santo 2010, para el que "aún no se ha hecho nada", son otros de los proyectos prioritarios de su tarea de gobierno, que definió como "un proyecto reformista". Dentro de él también está incluida la revisión del concurso eólico con dos únicos objetivos.

"Cumplir la ley y defender los intereses generales", especificó, e insistió en que no le mueve "ningún otro interés" para retomar este proyecto aprobado, recriminó, de forma "unilateral" por el área nacionalista del bipartito.

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