Domingo 12.02.2012
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| Pachi Vázquez, Núñez Feijóo y Guillerme Vázquez, tras su cita del miércoles en el ala derecha de Raxoi |
En Génova, 13, sede central del Partido Popular, asisten con un cierto grado de estupor a la "deriva galleguista, muy próxima a las posiciones de los nacionalistas" que Alberto Núñez Feijóo ha asumido en el debate bipolar que protagonizan Caixa Galicia y Caixa Nova sobre si han de caminar juntas en el futuro o, por el contrario, cada una debe trazar su propia hoja de ruta con independencia.
No le pregunten, sin embargo, a Mariano Rajoy sobre qué opina él sobre todo eso, como pontevedrés nacido en tierras de Compostela: el líder del primer partido de la oposición les contestará con un silbo al despiste y mirando hacia José Luis Rodríguez Zapatero, con quien sin ánimo de sentar ningún precedente comparte criterios en este asunto. En pocas palabras, ambos opinan que hay que despolitizar al máximo los procesos de fusión financiera de las Cajas allí donde se produzcan y dejar que actúen los profesionales más cualificados del sector financiero galaico.
Es lo contrario de lo que dice el sanedrín del BNG, donde se aspira a que la iniciativa legislativa que han presentado para ir hacia una nueva regulación de las Cajas de Ahorros -con el apoyo del PSdeG-PSOE y del PPdeG- establezca la figura de una Comisión de Riesgos que estudiaría la concesión de créditos y la evaluación de inversiones en función de los intereses de la nación. ¿Comisarios políticos en las Cajas? Ésa es la idea germinal.
Carlos Aymerich describía la posición del Bloque a mediados de octubre de 2008 con estas palabras: "Esa nueva regulación", decía el portavoz del BNG en la Casona del Hórreo, "debe incluir no sólo obligaciones legales para inversiones en obras de interés social, sino también como instituciones de apoyo económico y financiero a la economía productiva y a la creación de empleo en nuestro país". En medio de la crisis que nos azota, ¿quién se negaría hoy a postulados así, que muchos considerarían un ansia histórica hecha realidad y a la medida del Finisterre de la UE? Soñar no cuesta nada.
Por eso hay división de opiniones en el universo popular y los patricios del PP con escaño en el Congreso y en el Senado observan al inquilino de Monte Pío con curiosidad: apostado a las puertas del laberinto, como el joven Ícaro aprendiendo a volar. Lo que más les choca en Madrid no es que Feijóo abandere una posición así. No, lo que más rareza causa al otro lado del Padornelo y la Canda es que don Alberto contribuya a la puesta de largo de las tesis que el Benegá puso -de la mano de Fernando Blanco, Francisco Jorquera y Aymerich- sobre la escena política de Galicia cuando ya se oía a lo lejos el tamtan del 1-M. Es decir, cuando Emilio Pérez Touriño y Anxo Quintana ni por asomo se imaginaban que en nueve meses iban a ser expulsados de los despachos de San Caetano.
Se abría el debate sobre las fusiones de las Cajas a escala estatal y el Benegá entró a saco en una vieja reivindicación de los nacionalistas vascos. Sí, Juan José Ibarretxe reclamaba desde Gasteiz la creación de una Banca pública de ámbito autonómico y establecida no sólo sobre los recursos de las Cajas, sino también de los ayuntamientos y de las diputaciones provinciales. El lendakari incluso llegó a registrar tres dominios en Internet: EuskalBank.net, EuskalBank.org y EuskalBank.info. No pudo hacer lo mismo con EuskalBank.com, porque esta extensión en Red era propiedad de Bankinter desde 1999.
Alimento para los nacionalistas, cicuta para el Partido Popular
Guillerme Vázquez sabe que pintarán bastos en cuanto el debate de Caixa Galicia y Caixanova llegue a los dominios del Banco de España, gobernado por Miguel Ángel Fernández Ordóñez, a quienes algunos comienzan a llamarle con cierta guasa Mafo del Gran Poder. Ayer, Vázquez demostró que que, como tantos otros, sospecha y teme que el Banco de España -más tarde o más temprano- podría echar abajo la hipotética y cada vez más improbable fusión. Así, reclama al presidente Alberto Núñez Feijóo que asuma un doble desafío: que la Xunta, llegado el momento, se sitúe por encima de las decisiones del Banco de España y que, para abrir boca, comience por abrir un recurso de inconstitucionalidad contra el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria.
Demasiado para don Alberto, quien en las últimas semanas ha tomado decisiones que le permitirían al portavoz del BNG emular hoy a Xosé Manuel Beiras cuando, a comienzos de los años 90, se dirigió a Manuel Fraga con estas palabras sobre el hemiciclo: "Está usted alimentando las posiciones del nacionalismo y se lo agradezco, pero por eso mismo va a tener muchos y graves problemas con sus colegas de Madrid". Fraga acababa de poner en marcha sus tesis de la Administración Única que José María Aznar -y Mariano Rajoy- siempre rechazaron .
