Domingo 28.12.2008
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| Por la izquierda, Rafael Valcarce; José Ramón García; Luis Pousa; Antonio González, Carlos Pérez y Pablo Fernández, en el Hostal dos Reis Católicos de Santiago FOTO: Ramón Escuredo |
"Allí donde hay un potencial cliente, nos posicionamos". Los empresarios gallegos más innovadores tienen claro que la primera receta para ser alguien en el mundo de la I+D+i, tan de moda como alternativa al ladrillo en el nuevo modelo productivo, es no quedarse quietos. Desde Angola hasta Medellín; de Dubai a Canadá o de México a Alemania y más allá. Los productos Made in Galicia ampliarán horizontes hasta donde pida el consumidor, diferenciándose por valor añadido, pero manteniendo la mejor calidad. La pregunta es, ¿cuál es el mejor modo de lograrlo?
De ello hablaron los invitados a un nuevo debate del Grupo Correo Gallego en el hostal de los Reyes Católicos bajo el título Empresarios innovadores en Galicia. A la llamada de Luis Pousa, moderador y director, acudió la flor y nata del sector. Sentados a la mesa, Carlos Pérez Padrón, presidente de Eurolatón; José Ramón García, presidente de Blusens; Rafael Valcarce, presidente de Arteixo Telecom; Pablo Fernández, director ejecutivo de Solar PST, y Antonio González Espina, director general de Espina Obras Hidráulicas.
El encargado de abrir el intercambio de ideas fue el mago compostelano de la electrónica de consumo José Ramón García, y lo hizo de cara. "¿Qué donde estamos?, pues allí donde haya consumidores, porque buscamos clientes en donde estén", afirmó, recordando que la empresa empezó muy centrada en el mercado español, pero que progresivamente se fue expandiendo. El primer paso, abrir una planta productiva en China, para después lanzarse a la puesta en marcha de filiales comerciales hasta colocar sus reproductores musicales MP3 o las televisiones de LCD en las estanterías de 50 países. ¿Es la deslocalización de parte del proceso productivo, el que no aporta valor al producto, el secreto de su éxito? Para García, sí.
Pensar que la deslocalización es un problema "es echar tierra sobre nuestro futuro", explicó. Además, también genera empleo, "y mucho". No en vano, García incide en que, ahora mismo, la mitad de su fabricación se hace en Santiago, pero hasta 2007 no se producía nada. Sin embargo, "se generaban ciento y pico empleos enfocados un proceso que no se puede hacer en España". Contabiliza el líder de Blusens que el 99,99% de los MP3 del mundo se fabrican en China, y así en toda la pequeña electrónica: "El que no entienda que tiene que deslocalizar una parte de la producción es imposible que triunfe en el sector del gran consumo. El ensamblaje manual de un producto no aporta absolutamente ningún valor y ese no es el empleo al que debemos a aspirar en este país. Lo que debe quedarse en Galicia es el talento". El debate estaba servido.
También quiso desmitificar que la calidad que se proporciona en España no es posible en el lejano oriente. "Aquel que lo diga, miente". Como ejemplo cita al coloso estadounidense Apple, "el rey del mundo", como lo define. Todos sus productos se fabrican en plantas chinas, eso sí, se diseñan y se desarrollan en EEUU. "En la pequeña electrónica, ensamblar fuera de China es imposible. En España y en Galicia hay que aspirar añadir valor y a generar empleo eliminando en lo que no somos competitivos, que es ensamblar", recetó.
Dicho esto tomó la palabra Rafael Valcarce. Al frente de una empresa con 37 años en el mercado y clientes como Alcatel, Telefónica, Vodafone o Indra, además del desarrollo de un producto propio, Valcarce, sin embargo, habló como consumidor cuando dijo que prefiere pagar un poco más y comprar un producto fabricado donde no se explota al trabajador y no hay menores en el mercado laboral, que acudir a lugares donde se dan esas prácticas.
Coherente con este planteamiento, como empresario se mostró dispuesto a rebajar su beneficio para que no haya lugares que no respeten ni a las personas ni al medioambiente por ser más baratos: "Creo que las empresas debemos recordar que no todo vale. Hay una ética en el trabajo, que es parte de la fabricación y lo que nos da valor añadido y beneficio a nuestras empresas". "No ataco a nadie porque fabrique fuera -prosiguió-, pero yo prefiero comprar un producto que se que está fabricado donde se genere la riqueza, y donde se respetan unas condiciones mínimas". Sobre este tema, un gallego pionero en desembarcar en China, Carlos Pérez Padrón, recordó que hoy el mercado está interrelacionado y "dependemos unos de otros". Según el vilagarciano, "sería imposible que todo lo que se produce en China y va destinado a occidente, se pudiese fabricar en occidente, porque no hay gente suficiente para ello".
Al final, García firmó la paz en un punto medio: "Hay que buscar un equilibrio: fabricar aquí cuando se puede y fuera cuando es imposible".
