Domingo 28.12.2008
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| Palomero Sánchez, en la calle Duquesa de Alba |
Palomero Sánchez, emigrante jubilado, es un octogenario que vive en el corazón de Duquesa de Alba, calle que concentra la marcha nocturna de Monforte en los fines de semana. Su caso es como el de muchos otros gallegos a los que les ha tocado vivir en un edificio situado en una zona de copas y movida, puntos negros de las ciudades en las que el descanso nocturno suele estar reñido con la diversión.
Este pensionista, que vive en un quinto piso, relata que pese a tener doble ventanal, el ruido de la calle se oye en su casa como si estuviese en el medio de la movida. Es más, asegura que la música de un pub situado en el bajo "la escucho perfectamente por el patio de luces". Desesperado por la situación que vive, no duda en afirmar: "Creo que hasta mi mujer se quedó sorda de todos estos ruidos y barullos que sufrimos".
Palomero opina que el problema, que sufre desde hace dos décadas, es de "difícil solución". Sin embargo, dice que hace falta "más mano dura con los gamberros, con los que montan follón", pero apostilla, "parece que la policía les tiene miedo". Añade, "además del ruido, los vecinos tenemos que soportar los vómitos, orines, botellas y vasos rotos que quedan por la calle y las aceras después de las noches de movida, al margen de los destrozos en el portal y las llamadas de interfono a las tantas, que ya no contestamos".
La situación en el verano es bastante peor que en invierno, relata. No duda en reconocer que los pisos en esta calle han perdido valor "y nadie quiere edificar aquí, porque sabe lo que le espera". "Lo único que nos queda, al parecer, es aguantarnos", se lamenta.
