Martes 17.06.2008
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– ¿Qué se siente al intervenir en la obra de un bisabuelo?
– Es una responsabilidad enorme y un orgullo porque no todo el mundo tiene el honor de intervenir en la obra de un antepasado (Manuel Pereiro Caeiro). Había que actuar, además, en un edificio de gran importancia y singularidad en el casco histórico de Santiago.
– ¿Cómo reconvertir un viejo banco en un centro social?
– No ha sido complicado. El edificio fue un encargo de Olimpio Pérez que, en el siglo XIX, quiso construir un palacete para uso residencial y oficinas. Las plantas superiores, destinadas a vivienda, disponen de una superficie inmensa y, por eso, no ha costado mucho reconvertir el espacio en centro social.
– ¿Cuál ha sido su filosofía?
– La integración ha marcado todo el proyecto. Al ser un edificio catalogado con un nivel dos en el Plan Especial había que conservar numerosos elementos. Lo fundamental ha sido integrar las nuevas actuaciones dentro de la arquitectura preexistente.
– Si tuviera que elegir una joya en el conjunto restaurado...
– Me quedaría con todos los trabajos realizados en madera de pino tea. Las estructuras originales se han recuperado totalmente. También hay que hacer especial hincapié en la restauración de las vidrieras, las carpinterías de la fachada, las vidrieras, la escalera principal...
– ¿Qué plus aporta el centro social a la apagada plaza de Cervantes?
– El Centro Social Caixanova, unido a la actuación que hizo el Ayuntamiento de Santiago y a la librería Couceiro, viene a completar la rehabilitación de esta zona del casco histórico. Un espacio que sin duda alguna recobrará vida con los usos que suma el edificio recién inaugurado.
– ¿Cómo evolucionan las obras en el otro polo?
– El auditorio (en la rúa Preguntoiro 23) será un complemento al centro social. Esperamos que se pueda inaugurar también durante este Año Santo.
