Martes 09.02.2010
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Actualizado 20.56
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– ¿Qué ha ocurrido en Vilaboa?
- Tenemos tres torretas de telefonía móvil, una pertenece a Vilaboa y las otras a Pontevedra. Se encuentran en el entorno del geriátrico. Y en un radio de 200 metros aparecieron ocho personas con cáncer, en los últimos dos años. Dos de los afectados ya han fallecido. Uno de ellos era un chico de poco más de 30 años, con un tumor cerebral. Otros dos enfermos todavía presentan serios problemas.
– ¿Cuándo se iniciaron esos problemas de salud?
- Las torretas se ubicaron hace 14 años, cuando empezó a extenderse la telefonía móvil. Los expertos indican que los problemas de salud originados por las radiofrecuencias se empiezan a notar a partir de los diez años de exposición. Realmente, nos sentimos entonces muy alarmados. Y quisimos buscar una pequeña solución a través del Ayuntamiento de Vilaboa, que entonces no tenía normativa.
– ¿En qué consistió ese trabajo vecinal con el Ayuntamiento?
- A raíz de nuestra denuncia se elaboró un proyecto de normativa, con una ordenanza restrictiva. El documento se encuentra pendiente de aprobación por parte del pleno municipal, con el objetivo de un mayor control sobre las empresas. Con respecto a las torres que pertenecen a Pontevedra, pusimos otra denuncia en dicho municipio recalcando su ilegalidad. Esperemos que se sigan los pasos oportunos para que estas instalaciones no sigan emitiendo. De momento, las tres siguen operativas.
– ¿Se han realizado mediciones sobre sus radiofrecuencias?
- Lo peor es que no teníamos información sobre el tipo de frecuencia. Se realizaron mediciones puntuales, pero se necesita una exposición continua de 24 horas para que los datos sean de fiar. Así seguimos con las tres antenas emitiendo, y a la espera de que cumplan la normativa. La verdad es que todo el procedimiento administrativo va muy lento, queremos más agilidad.
–Tienen el ejemplo de municipios vecinos en la provincia.
- En Sanxenxo, los vecinos consiguieron parar la instalación de una antena. Pero una vez colocada, es muy difícil retirarla. Las de esta zona no tienen permisos de apertura ni licencias municipales, sólo un acuerdo con las comunidades de montes para alquilar el terreno.
– ¿Cuáles son las principales preocupaciones vecinales?
- Los que viven cerca de las antenas reconocen que cuando pasan las vacaciones en otras poblaciones duermen mejor. Aquí sufren insomnio o nerviosismo. A su ubicación se suma una línea de alta tensión, que complica aún más el problema. Nos preocupa todo, pero sobre todo los hijos. La situación nos da miedo, y los vecinos se encuentran asustados. No sabemos ya qué medidas tomar. Realizamos presiones a través de las instituciones y de los medios de comunicación, para que se cumpla la normativa. Pero las tres antenas siguen todavía ahí