Domingo 28.12.2008
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| De izquierda a derecha, Carlos Aymerich, José Manuel Pose Mesura, Coro Piñeiro, Luis Pousa, Marta Rodríguez Arias, Xosé Ramón Girón y José Antonio Nóvoa FOTO: Antonio Hernández |
Se cumplen tres años desde la aprobación en el Congreso de la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia y el balance del impacto real del texto incluye algunos pasos adelante y muchos sinsabores. La siempre insuficiente financiación, los atrasos sobre el calendario de aplicación recogido en la propia ley o cuestiones de mayor calado, como la débil apuesta por los modelos de vida independiente, plantean para muchos la necesidad de revisión de una ley que, en cualquier caso, contribuyó al reconocimiento de derechos básicos y a la visibilización de situaciones vividas hasta entonces de puertas hacia dentro.
Coro Piñeiro, directora xeral de Dependencia y Autonomía Personal de la Xunta; José Manuel Pose, subdelegado del Gobierno central en A Coruña; José Antonio Nóvoa, presidente de Vigalicia y representante de España en la Red Europea sobre Vida Independiente (ENIL); Xosé Ramón Girón, presidente de la Federación de Asociacións de Familiares e Enfermos Mentais de Galicia (Feafes-Galicia); Carlos Aymerich, portavoz parlamentario del BNG, y Marta Rodríguez Arias, portavoz de Asuntos Sociais del Grupo Parlamentario del PPdeG, participaron en la mesa de debate convocada por el Grupo Correo Gallego en el Hostal de los Reyes Católicos de Santiago para analizar los problemas que lastran el desarrollo de la ley. Al frente del departamento que gestiona las aproximadamente 90.000 solicitudes de valoración registradas en Galicia, Coro Piñeiro puso sobre la mesa tres obstáculos fundamentales: financiación, mal dimensionamiento y desbordamiento de las previsiones iniciales, aunque puntualizó que "neste momento de implementación para todas as comunidades", el Consejo Interterritorial de Dependencia "continúa tomando acordos para a mellora das aplicacións".
Al margen del despliegue práctico del texto, Antonio Nóvoa y Xose Ramón Girón identificaron déficits más profundos. "Non estaba prevista unha lei de promoción da autonomía persoal, senón unha lei xeriátrica para persoas maiores en situación de dependencia que se remendou porque grupos representativos doutros colectivos sociais de persoas con diversidade funcional (física, intelectual...) saltaron á escena dicindo que as situacións de dependencia non veñen exclusivamente marcadas por ter 85 anos", apuntó Nóvoa.
La "trampa" del derecho
El representante de Vigalicia, advirtió de que la ley esconde una trampa económica, una trampa del derecho -que "pon as persoas que están na peor situación no brete de ter que acudir aos tribunais para poder ver cumpridos os seus dereitos"-, y una trampa de paradigma, en tanto nace de una "visión do mundo que é médico-rehabilitadora e que produce asistencialismo, mentres o resto dos países da órbita europea se moven nunha visión social que avanza desde hai vinte anos cara a modelos de vida independente e de diversidade".
Desde Feafes, Xosé Ramón Girón advirtió de que la ley no está cumpliendo los principios de universalidad ni de equidad, pues "aínda que metodoloxicamente todo o mundo está de acordo en que a enfermidade mental provoca unha situación de dependencia moi superior á enfermidade física", las personas con una enfermedad mental crónica persistente "non teñen acceso nunca ao famoso grado tres", marcado por los últimos 34 puntos del baremo, por la incapacidad de la escala vigente de medir la limitaciones que afectan a estas personas.
"A lei está claramente efocada cara ás persoas maiores. É certo que representan o 80% das solicitudes, pero tamén é certo que ese 20% de menores de 65 anos ten unha vida por diante e un dereito a unha vida digna en condicións de igualdade, e que hai que impulsar con maior atención que ata o de agora a parte de promoción da autonomía persoal", dijo Coro Piñeiro, que también respondió a Xosé Ramón Girón, apuntando que está en fase de pruebas un nuevo baremo que pretende "medir mellor as situacións de dependencia que teñen que ver co psíquico, co intelectual e co mental".
Pose Mesura, representante de la Administración central (a la que corresponde el 50% de financiación de la ley), echó mano de la memoria 2008 del Consejo Económico y Social para "valorar o esforzo institucional realizado" y subrayó el esfuerzo financiero, que comenzó en 2007 con "400 millóns sobre a mesa", prosigue con 979 este año, y llegará a 2015 "cunha previsión de 2.212".
Errores de base
No obstante, Carlos Aymerich aludió a "un financiamento estatal insuficiente" hijo de una medición inicial equivocada. El Libro Blanco de la Dependencia de 2005 en el que se sustentó la ley, dijo el portavoz del BNG, "prevía en Galicia 16.500 grandes dependentes, cando a cifra real, estámolo comprobando, é o dobre ou máis do dobre".
Desde el Grupo Parlamentario del PPdeG, Marta Rodríguez Arias, apuntó "un erro de base" más: "Quíxose facer unha venda desta lei antes de tempo e creáronse grandes expectativas entre milleiros de persoas", y subrayó el retraso que acumula la aplicación del texto sobre el calendario que establece la propia ley. "Un calendario que nos dicía -señaló Rodríguez Arias- que neste ano 2009 que está rematando tiñan que estar atendidos non só os máis graves (los grandes dependientes), senón tamén os dependentes severos".
