Domingo 21.03.2010
| Actualizado 23.36
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| Benigno Seijas, ayer, en su domicilio de Noia |
Benigno Seijas Malvarez, un vecino de Noia, entró en la lista de emergencia del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña y la solidaridad de otra persona le salvó hace 17 años. Recibió un trasplante de corazón, ya que su vida peligraba. Desde entonces -actualmente cuenta con 71 años- hace su vida con normalidad, aunque ya no pudo desempeñar su trabajo de repartidor de bombonas de gas butano.
"Tengo que darle las gracias a una familia de Ourense que donó los órganos de un ser querido que falleció en un accidente de moto para que otras personas como yo podamos seguir viviendo", señala. A este respecto, recuerda que con 54 años su vida peligró por un problema cardíaco que sólo se podía solucionar con un trasplante.
Finalmente, el donante llegó y pudo realizarse la intervención quirúrgica, la 44ª que se llevaba a cabo de corazón en el complejo hospitalario de A Coruña. Después que él, comenta, otras dos personas de la comarca noiesa también fueron trasplantadas, aunque ya no siguen con vida, "pero no por problemas cardíacos".
Actualmente, según indica, hay otro noiés que acaba de ser trasplantado y que junto a él son los dos únicos de esta localidad que viven con un corazón de otra persona. Considera que es muy necesario que la gente se conciencie de la importancia de donar los órganos para cuando ya no le hagan falta con el fin de que otras personas se puedan salvar y seguir viviendo.
Benigno Seijas asegura que hace una vida normal y come de todo, aunque reconoce que no puede hacer esfuerzos físicos importantes como le requería su trabajo de repartidor de bombonas de butano. Precisamente, este jueves acaba de cumplir 71 años, aunque reconoce que el día en el que fue intervenido quirúrgicamente para trasplantarle el corazón volvió a nacer .