Martes 09.02.2010
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Actualizado 17.53
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Aviso a navegantes: al gobernador del Banco de España, Miguel Angel Fernández Ordóñez, se le agota la paciencia, y ayer en el Senado aseguraba que las disputas políticas en el seno de las cajas "cuestan dinero a los contribuyentes". No se refirió, sin embargo, a ningún caso concreto. "Eso lo tenemos visto", dijo durante su comparecencia en la Comisión de Presupuestos de la Cámara Alta, donde recalcó que las entidades financieras, pero sobre todo las cajas, afrontan un 2010 que "va a ser complicado".
Según advirtió el gobernador, el sistema financiero tendrá el próximo ejercicio tantos problemas de morosidad vinculados a la elevada tasa de paro como de acortamiento de los márgenes por el menor nivel de actividad, y de deterioro de activos.
"Mientras no tengamos cambio en el desempleo, coincido en la visión de que las entidades financieras tienen por delante problemas, sobre todo las pequeñas y medianas instituciones", recalcó el gobernador del instituto emisor español.
Sin embargo, valoró que el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) es "un buen instrumento" para afrontar la reordenación financiera, porque es la solución que implica los menores recursos públicos posibles y puede sentar las bases para la recuperación.
A su juicio, la solidez del sistema financiero es "fundamental" para asegurar los flujos de financiación necesarios para recuperar el dinamismo económico", ya que una prolongada tensión introduce elementos adicionales de presión en cuanto al deterioro de activos. Además, recetó reformas urgentes en ámbitos como el empleo. Valoró que el sistema financiero en España cuente con "una de las mejores situaciones del mundo", lo que genera que algunos analistas piensen que las entidades financieras "esconden algo" pese a la supervisión del Banco de España. "Pues no, las reglas de valoración son de las más estrictas del mundo, eso no significa que no haya problemas, pero no esos", insistió.
El crédito, incluso negativo
En cuanto a la evolución del crédito, advirtió de que los ritmos de expansión son "cada vez más exiguos e incluso negativos", tónica que se mantendrá probablemente los próximos meses, y que consideró "lógica", a la luz del endeudamiento de familias y empresas en la fase de expansión.
Ordóñez matizó que el comportamiento del crédito en España es "más o menos" el que describe la UE, y que no se puede equiparar a la situación de febrero, cuando las entidades no podían acceder a los mercados mayoristas, con el escenario actual. "Ahora no hay restricciones de oferta", sostuvo, aunque reconoció que bancos y cajas basan sus decisiones de financiación en quién devuelve el crédito y quién no. "La obligación de las entidades es no dar crédito a quien no se lo puede devolver", insistió.