Martes 24.03.2009
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| Santiago del Valle, escoltado por dos policías, tras ser detenido por la muerte de Mari Luz Cortés, en la imagen de la derecha |
Santiago del Valle, tristemente de actualidad tras ser detenido el pasado 25 de marzo como presunto autor de la muerte de la niña onubense Mari Luz Cortés, no es el único pederasta español condenado que no había ingresado en un centro penitenciario. De hecho, decenas de supuestos pederastas gallegos siguen en libertad tras ser arrestados por efectivos de las Fuerzas de Seguridad del Estado en el marco de operaciones contra la pornografía infantil en la red de Internet; mientras que, a nivel nacional, basta recordar que uno de los sospechosos de la desaparición de Yeremi Vargas, Marcos R., no cumpliera ni uno de los 600 días de cárcel que le impusieron por abusar de su hija de dos años cuando fue arrestado de nuevo por intentar secuestrar a otra menor en Gran Canaria. Como ya publicó este diario, la Fiscalía solicita 24 años de prisión para José Gómez Cansino, alias Anza, un ourensano de 25 años detenido en mayo de 2005 y acusado de violar, como mínimo, a dos niños de seis años en Vigo. Gómez Cansino está entre rejas, pero, sorprendentemente, algunos de los arrestados en el mismo operativo, entre los que figuran algunos de los pedófilos más activos de España, como el informático madrileño Álvaro Iglesias, alias Nanysex, y el ilerdense Eduardo Gómez, habían sido detenidos sólo unos meses antes, ya estaban en la calle e incluso habían prestado servicio en campamentos infantiles y guarderías y se publicitaban como canguros.
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| Anuncio de uno de los detenidos con el gallego Gómez Cansino |
Esta realidad no es fácil de asumir, ya que hay que tener en cuenta que las víctimas de esta red delictiva, investigada también por especialistas de Interpol, eran niños muy pequeños, en su mayoría de uno y dos años, que eran sometidos a todo tipo de vejaciones y agresiones: felaciones, sodomizaciones... La intervención policial que finalmente condujo a estos pederastas a prisión incluyó la intervención de miles de vídeos y archivos en los que se ven a bebés desnudos y torturados por adultos que no se pueden identificar, pues las imágenes no enseñan sus rostros. Además, se da la circunstancia de que los especialistas de la Policía aún no descartan que Gómez Cansino, estudiante de Biología en la Universidade de Vigo, haya vejado y violado a más niños en la ciudad olívica.
Aunque Nanysex, Anza y otros pederastas conocidos en la red con los alias de Ethex, el pediatra de Barcelona o Doctor Javi y Darzee ingresaron finalmente en prisión, no se puede decir lo mismo de las decenas de gallegos detenidos o imputados en los últimos años como presuntos autores de los delitos de elaboración y distribución de pornografía infantil a través de Internet e incluso de corrupción de menores. El desenlace de la operación Penalti, una de las últimas llevadas cabo, basta para reflejar la situación: la autoridad judicial decretó cárcel para dos de los 30 detenidos, cinco de ellos gallegos y todos en libertad, en este despliegue.
Anterior, pero quizás el más sangrante, es el caso de Diego Pereiro Mantiñán, considerado uno de los pederastas más peligrosos de Galicia. Este coruñés, que burla a la Justicia desde 1994, está condenado a más de 15 años por violar a cinco niños.
Esperan entre barrotes el día de su juicio
D.R.I., un vecino de Sarria que fue detenido en marzo de 2007 en el marco de un operativo que permitió intervenir más de 200.000 imágenes de alto contenido pedófilo, purga sus delitos en Bonxe. También está entre rejas, aunque todavía pendiente de juicio, Gonzalo Fernández, presidente del Club de Atletismo Costa da Morte de Fisterra, arrestado a finales de 2007 como presunto autor de acoso sexual a menores.
Otro de los presuntos pederastas gallegos que no pudo eludir de momento la prisión es un ourensano arrestado en el marco de la operación Azahar, una intervención dirigida desde Sevilla. Jorge R.S., no fue detenido por visionar y distribuir vídeos pornográficos, pues lo acusan de corrupción de menores .
Una diferencia que supone cinco años
La diferencia entre la violación de menores y los abusos sexuales se traduce en cinco años de cárcel. La pena por violación cuando la víctima es más vulnerable por su edad oscila entre 12 a 15 años, y cuando se trata de abusos sexuales con penetración entre 4 y 10 años.
Castigado como el tirón de un bolso
Hasta 1999 las penas por abusos a menores (no violación) se pagaban con multas. Desde entonces el máximo es tres años, aunque en 2007 se aprobó una reforma que permite condenar pederastas hasta cinco (como el tirón de bolso) si pertenecen a una red delictiva .