Martes 17.06.2008
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| La empresaria Maika Ferreira |
"No creo que haya una Maika nueva, pero la enfermedad sí ha sacado una parte de mí que no practicaba. Antes estaba tan absorbida por el trabajo que a veces me olvidaba de vivir. Ahora disfruto cada momento". Así lo afirma la empresaria compostelana Maika Ferreira, de Maika Peluqueros, a quien diagnosticaron hace un año un cáncer de pecho.
Su "memoria selectiva" le ha hecho "olvidar todo lo malo" y quedarse sólo con "lo positivo que te da la enfermedad, el sentir tanto cariño de la familia, de los amigos, de todo el mundo, y el ver la vida como una caja de sorpresas y apreciar cosas que antes ni me paraba a pensar".
Para Maika, que ya ha retomado su actividad diaria y confiesa estar "fenomenal", el momento de conocer el diagnóstico fue "una catástrofe. No pensaba más que en la muerte y me sentía indefensa, porque en ese momento eres una persona débil, sin criterios y con muchos miedos. Lo peor era pensar que podía dejar a mi hijo huérfano, a mi marido, mi familia... Tú sólo piensas en lo que ellos están sufriendo y en que tú te puedes ir".
"Además", explica, "es una enfermedad que yo conozco mucho porque en mi trabajo he tratado con muchísimas personas que la padecieron, pero cuando me pasó a mí todo fue muy diferente. En los primeros momentos era muy difícil que me hicieran entender que se podía salir".
"Una vez que lo asumes", dice, "te dejas llevar por los profesionales, por la gente que te quiere y aceptas que tienes que luchar. Y cuando llegan los tratamientos, que es una fase muy dura, empiezas a ver un poco de luz".
"Después tratas de reactivar tu vida de la forma más natural posible, aunque es verdad que mientras no te dan el alta, pasar por los controles da cierto respeto".
El deterioro físico fue para Maika Ferreira lo más duro "porque las secuelas del tratamiento te hacen ver la enfermedad cada día y parece que no vas a salir. Pero todo pasa y hay que tener confianza. Porque", dice rotunda, "sí, se sale".
