Domingo 12.02.2012
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| Nidia Arévalo y el tránsfuga Gerardo Alonso se estrechan la mano poco después del triunfo de la moción de censura en Mos FOTO: Salvador Sás/Efe |
La popular Nidia Arévalo es desde ayer la nueva alcaldesa del municipio pontevedrés de Mos al salir adelante la moción de censura presentada con el tránsfuga del PSdeG Gerardo Alonso contra la regidora socialista María Jesús Escudero.
En un tumultuoso pleno, marcado por la presencia de un centenar y medio de vecinos partidarios, prácticamente en su totalidad, de María Jesús Escudero y un grupo de "matones", así definidos por Escudero, encargados de velar por la seguridad de los concejales del PP, el debate se ciñó básicamente a la imposibilidad de desarrollar la sesión con normalidad por los constantes gritos ensordecedores de unos y la presencia intimidatoria de otros.
Los ocho ediles populares y el concejal tránsfuga entraron en las instalaciones del Centro de Desarrollo Local de Mos antes de las nueve de la mañana. Desde la misma hora, dos decenas de miembros de una empresa de seguridad se apostaron en los alrededores del recinto, a los que se sumaban otra veintena de matones y una cifra similar de vecinos en la puerta que se presuponía principal para acceder al salón plenario.
A las doce menos veinte llegó, entre aclamaciones, la alcaldesa, que intentó acceder al edificio por esa puerta, que no se abrió y tuvo que retroceder y entrar por otra desde la planta baja.
Fue precisamente esta última la que se flanqueó a las doce de la mañana y por la que entraron, pese a los intentos desesperados de los "matones" faltos de reacción rápida, la mayoría del centenar y medio de vecinos afines a la alcaldesa saliente.
Presencia atronadora
Su presencia fue atronadora en el salón de plenos. Durante más de dos horas impidieron con gritos, cánticos e insultos que la popular Nidia Arévalo pudiese dirigirse a la Corporación. Su voz fue acallada en más de cuatro ocasiones en las que hizo ademán de empezar a leer el discurso que tenía escrito.
Entre la negativa de Arévalo a perder más tiempo por este motivo y las demandas de la todavía regidora María Jesús Escudero de que la sesión no podía continuar sin que la candidata explicase los motivos de la moción de censura y sus constantes reclamaciones de que fueran expulsados del salón de plenos los "matones" traídos por el PP, los minutos iban pasando.
La sesión se enrocó así en un impasse del que parecía no había salida, pese a los esfuerzos del secretario municipal, que advertía que el reglamento marca que la moción debe ser votada y la garantía del orden recae en la alcaldesa. Ni el pleno se suspendió, como reclamaba el PSOE y el Bloque, ni hubo desalojo total de la sala, como quería el PP.
Finalmente, ante la amenaza de la mesa de edad de celebrar la votación sin más intervenciones, los vecinos permitieron que la regidora saliente y el portavoz nacionalista, Xosé Manuel Ojea, tomasen la palabra, y arremetiesen con dureza contra Nidia Arévalo y contra Gerardo Alonso.
Escolta de Guardia Civil
Pasadas las dos de la tarde, las votaciones arrojaron 9 votos a favor de la moción de censura y Arévalo se hizo con el bastón de mando de la localidad. La ya ex regidora María Jesús Escudero abandonó entonces el salón de plenos entre gritos de "¡alcaldesa, alcaldesa!", arropada por dirigentes provinciales y autonómicos del partido, entre ellos el diputado Xaquín Fernández Leiceaga, con quien se fundió en un fuerte abrazo. La nueva presidenta de la Corporación local y el edil tránsfuga, tras recibir las felicitaciones de algunos vecinos y atender brevemente a los medios de comunicación, abandonaron poco antes de las tres de la tarde el Centro de Desarrollo Local por la puerta de atrás, en cuatro coches de la Guardia Civil, protegidos por agentes antidisturbios.
La veintena de "matones" abandonó después a pie el Centro de Desarrollo Local. Una docena de vehículos de la Guardia Civil fueron los últimos en abandonar el lugar, cuando ya apenas quedaban vecinos rezagados haciendo comentarios finales.
Clara mayoría
"Moción sí, bipartito no", decían las pegatinas de una decena de vecinos favorables a Nidia Arévalo. "Moción non", recogían otras de los favorables a María Jesús Escudero. Los primeros eran clara minoría en el salón plenario .

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