Lunes 15.03.2010
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Actualizado 21.18
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| López Abella, Ruiz Rivas y Rueda Valenzuela aplauden en pie a Alberto Núñez Feijóo después de que éste concluyese su discurso de investidura ante el Parlamento autonómico FOTO: Ramón Escuredo |
No habrá restauración del pasado ni derribo de la obra de los antecesores. La cultura del trabajo bien hecho y el respeto a la leyes enterrarán términos como "enchufismo, caciquismo, o partidismo". Con estas máximas abría ayer el próximo presidente de la Xunta su propia era, una etapa para la que Feijóo ha programado los principios con los que ayer se presentó en el Parlamento para "liderar una coalición con los gallegos". Los "temas de interés general" es la fórmula que acuñó para ofrecer la mano que tradicionalmente se tiende al comienzo de la legislatura a la oposición y a la que mañana tendrán que responder PSdeG y BNG
La declaración de principios del diputado que mañana se someterá a la votación que lo convertirá en el quinto presidente de la autonomía abrió la puerta a la transición que devuelve al PP el poder de la máxima institución gallega. "No venimos a restaurar ningún pasado ni a derribar lo que hicieron bien nuestros antecesores". Feijóo ponía así la primera piedra de un gobierno al que exigirá austeridad y unidad para acometer la obra que dirigirá en la nueva legislatura. A partir de esos pilares, pondrá en marcha sus propios planes económicos, derogará el decreto del gallego y revisará el concurso eólico, dos de las obras que lo enfrentaron airadamente con el bipartito y que se convirtieron en punta de lanza en su campaña.
Feijóo encaró ayer "el día más importante" de su vida en el aniversario de la República. Su discurso de investidura, medido en pausas y contenidos y con escasas concesiones a nada que no fuese el programa electoral con el que ha conseguido la mayoría justa para gobernar, un "cuantioso depósito de confianza" que cuantificó en sus primeras palabras con el número de votos recaudados en el 1-M.
En su bautizo formal como candidato a dirigir la presidencia de la Xunta durante los próximos cuatro años, Feijóo siguió al pie de la letra un discurso de marcado contenido económico. La guía de su política será el Plan de Choque con el que pretende modificar el panorama demoledor con el que caracterizó el estado de los principales sectores productivos del país.
Tan solo Touriño, en su escaño, y Fernández Albor, desde el público, pudieron escuchar ayer el reconocimiento de Feijóo a sus antecesores. Pero también pudieron asistir al empeño del candidato a la presidencia en salpicar de velados reproches la gestión del gobierno de coalición entre socialistas y nacionalistas. Para ello apeló con insistencia a la unidad en torno a una idea compartida frente a "estériles antagonismos y disensiones ideológicas" y se presentó como el líder de un futuro gobierno con una sola cabeza. Desde el principio de su intervención Feijóo comenzó a marcar el terreno de las credenciales que desgranó durante más de hora y media. Se situó como garante de los compromisos que desde ayer ya ha adquirido con un primer guiño "a los hablantes de cualquiera de los dos idiomas oficiales" y una cita a Cunqueiro a la que seguirían la de Risco hasta finalizar con una invocación a Dios, en el más puro estilo del antiguo regionalismo: "Deus fratesque Gallaecia".
Un nuevo decreto para implantar el trilingüismo
El idioma, el que se aventura como uno de los caballos de batalla que va a seguir cabalgando en la legislatura, lo incluyó Feijóo en el mismo apartado que la cultura y bajo el epígrafe que dedicó al autogobierno. Confirmó que derogará el decreto que regula el gallego en la enseñanza y que lo sustituirá por otro “que tendrá como finalidad” el trilingüismo. Feijóo acuñó la “amabilidad lingüística” en su popuesta.
Echar tierra sobre la disputa de la reforma estatutaria
Feijóo cree que reavivar los motivos del desacuerdo en torno a la fracasada reforma del Estatuto no despejará una nueva vía para alcanzar el consenso y que solo “contribuiría a dificultar la reforma”. El próximo presidente comprometió que presentará desde el Gobierno una iniciativa para la reforma estatutaria dentro del marco constitucional y para la que estarán atentos al resultado a la sentencia sobre el texto catalán.
Menos tasas para heredar y comprar una vivienda
La primera de las rebajas fiscales que pondrá en marcha Feijóo será para rebajar el impuesto de transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados con el fin de abaratar las cargas en la compra de viviendas. En ese mismo paquete Feijóo ha incluido otra rebaja en el tramo autonómico del IRPF, una medida con la que pretende beneficiar a más de 600.000 personas y la supresión del impuesto de sucesiones.
Folios doble cara
El discurso de investidura de Núñez Feijóo ante la Cámara gallega ocupó 49 páginas que se imprimieron a doble cara para repartirlas a los medios de comunicación
Más de hora y media
No llegó a las dos horas que habitualmente invertía Manuel Fraga en sus discursos de investidura pero sí pasó de una hora y media la intervención sobre la que los diputados podrán reflexionar durante cuarenta y ocho horas antes de votar la candidatura de Alberto Núñez Feijóo.
Aplausos
Los parlamentarios del Grupo Popular cerraron con aplausos los párrafos de su jefe de filas en veintiséis ocasiones. Tan contenidos como el propio Núñez Feijóo, los diputados del PP tan solo alargaron un poco más el aplauso cuando el candidato reiteró que revisará el proceso del concurso eólico.
Jarras de agua
Los ujieres de la Cámara rellenaron hasta cuatro veces de la jarra de agua de la que se sirven los comparecientes en la tribuna del Parlamento.
Los ex en tribuna
Tan solo cuatro ex conselleiros de los gobiernos de Manuel Fraga siguieron el discurso desde la tribuna de invitados del Parlamento: José Antonio Orza, Dositeo Rodríguez, Aurelio Miras Portugal y José Manuel González.
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