Domingo 28.12.2008
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| Desde la izquierda, Juan Casares Long, Pilar Bermejo Barrera, Jaime Gómez Márquez, Laura Sánchez Piñón, Lourenzo Fernández Prieto, Mercedes Brea y Juan Varela Durán FOTO: antonio hernández |
El próximo 20 de abril la USC iniciará la campaña electoral más reñida de su historia. Siete catedráticos han presentado sus candidaturas para relevar a Senén Barro en el rectorado, una cifra que solo encuentra un antecedente similar en la Universidad del País Vasco en 2004, con otros siete, y en la Complutense, con seis. El Grupo Correo Gallego los reunió a todos el pasado miércoles, en un café de redacción en el Hostal de los Reyes Católicos, en el que expusieron algunas claves de sus proyectos y su visión sobre varios de los asuntos de mayor actualidad en la USC.
Los rectorables también expusieron su opinión sobre los posibles pactos entre candidaturas, uno de los aspectos sobre los que más se especula en torno a estas elecciones. La segunda vuelta se da por hecha y las quinielas sobre la formación de parejas entre los dos que lleguen a ella y los que se queden en la primera proliferan. Pero la mayoría de los protagonistas ven difícil que haya fusiones. Esta es la opinión de Mercedes Brea, Jaime Gómez Márquez, Laura Sánchez Piñón y Juan Casares Long, mientras que Juan Varela Durán considera precipitado valorar la cuestión. Solo Pilar Bermejo se muestra claramente abierta a pactar, mientras que Lourenzo Fernández Prieto considera que la integración de candidaturas será una realidad inevitable en la segunda vuelta.
"É evidente que estamos divididos. Quen sexa reitor ou reitora terá que superar a fragmentación con concertación, sobre un proxecto definido, de futuro, e iso terá que ocorrer na segunda volta", dijo el profesor, que en su caso estaría dispuesto, eso sí, solo a integrar principios y valores coincidentes.
Sánchez Piñón comparte la idea de que quien gane "terá a obriga de facer integración" y recalca que no concibe una universidad "onde o persoal se faga oposición", pero no augura fusiones. "A miña percepción persoal é que na segunda volta non vai haber pactos", dijo. Por su parte, Gómez Márquez señaló con humor que si no pasa a la segunda vuelta desaparecerá de escena: "Non sei o que farei, pero en principio evaporarme, convertirme, a ser posible, nun gas nobre e deixar que os votantes decidan".
Brea fue también rotunda. "A miña postura é moi clara, non teño ningunha intención de pactar. Se non paso á segunda volta, sóbrame traballo que facer, e as persoas que están no meu equipo son libres de facer o que queiran", enfatizó la candidata, que en cualquier caso cree que "nas cousas máis importantes" los rectorables están de acuerdo.
Casares Long considera, sin embargo, que la pluralidad de opciones se da porque "non temos a mesma idea de universidade" y descarta cualquier coalición. "Non estiven, non estou e penso que non estarei nos pactos dentro dunhas semanas", recalcó.
Bermejo tampoco comparte que haya tantas coincidencias entre ellos, pero añade que la suya es una candidatura de "concertación, integración e sentido institucional" que sí concibe la posibilidad de pactos. "Non estamos pechados a facer algún se é preciso, non creo que sexa nada negativo", indicó.
Varela Durán, por su parte, cree que es pronto para responder a esta pregunta. "Personalmente, no conozco a fondo los programas del resto de los candidatos, así que me parece prematuro hablar de pactos", señaló. En cualquier caso, todos coincidieron en que, de una manera u otra, el futuro gobierno deberá apostar por la integración de toda la comunidad universitaria.
La necesidad de dar mayor importancia a la docencia después de tres décadas en la universidad española y gallega en las que se ha puesto el acento en el despegue investigador es otro punto en el que coincidieron todos, aunque varios reconocieron también la mayor dificultad que hay para captar fondos para su mejora que en el caso de la investigación. "Hai que rachar coa dicotomía entre docencia e investigación, claro que a nosa misión é a formación integral do máis alto nivel dos nosos estudantes, diso depende o seu futuro e o benestar do país", expresó Sánchez Piñón. "A primeira función da universidade é a docencia", añadió Fernández Prieto. "Debemos reforzar el papel de la docencia como misión fundamental, porque otros pueden investigar, pero solo la universidad puede enseñar y expedir títulos", resaltó Varela.
En palabras de Brea, "hai que devolverlle á docencia a importancia que ten por enriba de todo". "Non digo que estea totalmente descoidada, pero si un pouco", advirtió. "É preciso investir máis na docencia, non se pode facer só na investigación", dijo también con firmeza Bermejo. "Necesitamos medidas que adapten os novos graos á realidade", ahondó Casares Long, mientras que Gómez Márquez incidió en que en la docencia, como en las demás áreas, hay que "facer cambios na forma e no fondo".
Todos los candidatos coinciden en que una de las prioridades del nuevo gobierno de la USC estará en lo económico, tanto en la negociación de un nuevo plan de financiación de las tres universidades gallegas con la Xunta como en la definición de una política interna de eficacia. Sobre el primero, la opinión común es que el futuro marco autonómico deberá, por un lado, garantizar recursos incondicionados para el funcionamiento básico, pero por otro, supeditar la obtención de más o menos recursos a los objetivos alcanzados y las peculiaridades de cada institución.
En lo que hubo discrepancias fue en torno a la necesidad o no de aplicar austeridad. A Lourenzo Fernández Prieto le tocó abrir el turno de intervenciones sobre economía y lo hizo con un discurso en el que, aunque dijo que la deuda que debe encarar la USC es "elevadísima", señaló que la lógica no debe ser la de la austeridad, sino la de "a competencia e a capacidade". Jaime Gómez Márquez, Pilar Bermejo y Mercedes Brea discreparon y coincidieron en que abogar por la austeridad no tiene por qué dañar a la docencia y a la investigación.
"Pódese ser austero noutras cousas", apuntó Bermejo. "Eu non renunciaría nin a manter o lugar que ocupamos nin a melloralo, pero penso que iso é compatible coa austeridade", añadió Brea. Fernández Prieto replicó insistiendo en su argumentación. "O discurso da austeridade xa nolo farán outros. Eu nunca falarei de austeridade, senón de servizos, eficiencia, cumplimento de obxectivos e mellora", zanjó. Pero la puntilla sobre este tema la puso Gómez Márquez: "Teño que dar exemplo para pedir, non pode ser que despilfarre e pedirlle á Xunta que dé máis". "Non creo que aquí haxa un problema de política de austeridade, senón de responsabilidade (...). Hai que esixir autonomía e ofrecer responsabilidade", dijo por su parte Casares Long.
Laura Sánchez Piñón prefirió hablar, además de eficiencia, de "priorización", pero también de "compromisos de futuro" con la universidad, a través de un plan de financiación "pouco dependente dos ciclos económicos". "Pódese facer sacrificios un ano ou dous, non oito", señaló. La catedrática de Genética añadió que, una vez cubiertos las necesidades básicas de cada universidad, "hai que romper coa idea de equilibrio absoluto". "Se unha universidade investiga máis ca outras, iso ten que reflectirse no financiamento estrutural da investigación", dijo la profesora.
El futuro plan debe además "recoñecer que a USC é a única universidade histórica, europea e internacional que existe en Galicia", subrayó Fernández Prieto, que advirtió además que la institución debe explorar más las diferentes vías de captación de recursos externos en yacimientos públicos "estatais e europeos" y del sector privado.
Brea, por su parte, aconsejó aportar a la Xunta una serie de indicadores de calidad "que sen necesidade de que o digamos, van poñer enriba da mesa a singularidade da nosa universidade". "Non basta con indicar os nosos obxectivos, hai que amosar tamén os nosos indicadores de rendemento", concluyó.
Pilar Bermejo y Juan Varela Durán dibujaron además un horizonte fijo para el plan de financiación en términos de PIB gallego. El catedrático de Medicina consideró que llegar al 1% en los próximos cuatro años sería suficiente para "no solo financiar holgadamente la universidad, sino pagar la deuda que tenemos", mientras que la catedrática de Química Analítica reivindicó a medio plazo el 2%. "En Europa estase poñendo como obxectivo o 3%, ¿como vamos reivindicar só o 1%?". "Me parece una quimera pensar que vamos a pasar del 0,74% a ese porcentaje. Ya va ser muy difícil llegar al 1%, cuánto más doblarlo", replicó Varela.
Varela mostró una visión más optimista sobre la situación de la deuda de la USC que otros candidatos y pidió evitar el alarmismo, mientras que Bermejo coincidió con Juan Casares, muy crítico con la gestión de los últimos años. "Temos que facer fronte a unha débeda moi importante, que nos últimos dez anos non fixo máis que medrar, cunha contabilidade escura, nada transparente".
El proyecto de Campus Vida ha sido reconocido por el Gobierno central como uno de los nueve primeros Campus de Excelencia Internacional, pero no todos los candidatos lo aplauden. Juan Casares Long, Pilar Bermejo y Jaime Gómez Márquez son muy críticos con él, en contraste con Lourenzo Fernández Prieto, Laura Sánchez Piñón y Juan Varela, mientras Mercedes Brea cree que es "un orgullo", aunque pueda necesitar revisiones.
Casares dice que fue una idea "unidireccional", cerrada a la participación y que hipotecará más a la USC. "Condiciona o futuro da USC en termos económicos, cunha inversión superior aos 80 millóns de euros", calculó. El catedrático de Ingeniería Química se refirió también en concreto al centro de investigación Citev, que cinco años después de la firma del primer convenio para su creación "é todo fume". "As operacións mediáticas sobran", concluyó. Bermejo empleó argumentos similares en su crítica y aseguró que es "unha das cousas que máis enfadada ten á comunidade universitaria". Coincidió además con Casares en discrepar con dureza con la asignación de científicos al Ciqus o al Cimus, que se inaugurarán en meses. "Todos sabiamos que grupos se ían trasladar, porque baixo ás palabras de excelencia e calidade pódese gobernar, e se goberna, de forma totalmente sectaria".
Gómez Márquez también discrepó, por su parte, con la orientación científica de algún centro proyectado y ahondó en las consideraciones económicas. "Coidado, facer moitos novos edificio pódenos levar ao final a facer crac. Eu prefiro medrar a modo e forte que non rápido e feble", advirtió el catedrático de Biología Molecular, que resta además importancia a la obtención del sello de excelencia internacional. "A min a excelencia non ma pon unha etiqueta política. Parece que marca un antes e un despois, cando o que hai agora é o froito do traballo de moitos anos e moita xente", enfatizó.
Juan Varela disintió por completo. "Yo pienso de forma diametralmente opuesta. Pienso que es un gran logro y haré bandera de Campus Vida. En Vigo están haciendo piña para que el Campus del Mar logre el sello de excelencia internacional ¿y aquí estamos en el aldeanismo típico santiagués diciendo que vamos a fumigar lo que se ha conseguido en este campo? Hay que procurar que la excelencia conseguida para las ciencias biomédicas sea exportable a otras áreas, pero para nada anular lo que se ha hecho", replicó el catedrático de Medicina.
Mientras, Brea puso en relación la no presentación del proyecto en órganos de participación con las prisas inherentes a la concurrencia de cualquier proyecto a una convocatoria competitiva. "Como proxecto institucional é un orgullo que conseguira o selo de excelencia internacional e asumo perfectamente o compromiso de levalo a cabo. Iso non quere dicir que as os prazos e as prioridades non deban ser revisados, entre outras razóns porque, como se dixo, o diñeiro do que se vai dispoñer vai ser moito menos do necesario para levalo adiante", detalló. La catedrática de Filología Románica añadió en cualquier caso que apostar por Campus Vida "non significa que non sigamos traballando na excelencia noutros ámbitos no que tamén somos excelentes".
Laura Sánchez Piñón también incidió en la idea de que es "algo que non se improvisa", fruto del trabajo de muchos años y construido "partindo das fortalezas da USC". A su juicio, es una iniciativa "non excluínte" y que incluso podría abrirse en sí misma a otras áreas más allá de la biomédica, apostando por la transversalidad. "Non entendo como non podemos estar orgullosos, en todo caso teremos que construír máis a partir desde proxecto", enfatizó.
Para el catedrático de Historia Lourenzo Fernández Prieto, la consecución del sello de excelencia internacional es una bendición para la USC y debe ser una oportunidad para "conseguir moitos máis recursos fóra, non para drenar os de dentro". En su programa se compromete a que haya un vicerrector "non en exclusiva para Campus Vida, pero si en boa medida dedicado a relanzalo", pero también incide en que se debe hablar de las necesidades de otras áreas diferentes a la biomédica.
