Jueves 25.09.2008
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| Julio en el salón de su casa en Monforte |
Julio, casado y con tres hijos, parece un hombre positivo y optimista y es que no le queda otra opción. En 1996 recibió un corazón nuevo, fue el 30 de abril, recuerda la fecha, el día, como si fuera el de su cumpleaños y es que, en cierta manera, es como si hubiese nacido otra vez y eso no se olvida fácilmente.
"Mi problema fue una cardiopatía dilatada en el ventrículo izquierdo, según me diagnosticaron, y la única solución para sobrevivir pasaba por un trasplante", relata. "Tuve suerte, y la espera fue corta, de un mes. El corazón que recibí vino de Pamplona y me operaron en el Juan Canalejo de A Coruña. Todo fue bien, sin problemas y desde entonces soy una persona nueva", cuenta Julio Suárez.
Representante comercial de la firma Man de camiones y autobuses para Galicia, Asturias y Castilla y León, Julio, con un trabajo que lo obligaba a viajar con frecuencia y a llevar una vida agitada, comenzó a notar que algo no iba bien "con el cansancio y los ahogos que dejan a uno sin aire", indica. Era la bomba de su cuerpo que no funcionaba bien. La solución pasaba por un nuevo órgano compatible.
"El trasplante me cambió la vida para bien. Nace uno de nuevo. Los médicos me dijeron que podía jubilarme y les dije que me trasplantaba para trabajar, y así fue", comenta. "Con el nuevo corazón -dice- no tuve mayores problemas, los normales en estos casos, nada serio, así que no me puedo quejar".
Aunque la vida le acaba de dar otro revés, le han amputado parte de una pierna por problemas circulatorios, Julio, que vive en Monforte, no se rinde ante las adversidades y recomienda a aquellos que están a la espera de un trasplante que es preciso "tener mucha paciencia hasta que llega el órgano compatible y, sobre todo, mantener el ánimo alto y ser positivo", relata desde su silla de ruedas a la espera de una prótesis que le permita dejarla y caminar de nuevo .
