Sábado 20.03.2010
| Actualizado 22.51
Hemeroteca web
|
RSS
"Algo huele a podrido en la Xunta", fue la sentencia de Mariano Rajoy, que ayer parafraseó el diálogo de Marcelo en Hamlet para referirse al proceso de adjudicación del concurso cuyo resultado aún no se había dado a conocer cuando el presidente del PP realizaba estas afirmaciones. En días anteriores, varios cargos del PPdeG lanzaron críticas de distinto calibre en las que cuestionaron la transparencia de las adjudicaciones y llegaron a pedir el aplazamiento del concurso.
Para Rajoy, la evolución del concurso para la explotación de la energía eólica en Galicia es una muestra más de que socialistas y nacionalistas "se llevan como el perro y el gato" y no dudó al anunciar que "haremos cuanto esté en nuestras manos para que haya transparencia".
El líder de los populares acusó además a Touriño de haber llevado a cabo una "dejación de responsabilidades" cuando se produjo el abandono de los representantes de las consellerías socialistas de la comisión de evaluación de los proyectos. Rajoy interpretó esa actitud como un síntoma de que "pasa algo" y una llamada al presidente de la Xunta para "evitar que pase".
Por su parte, el presidente del PPdeG, Alberto Núñez Feijóo, consideró que el concurso eólico "parece ser el convenio económico" del divorcio entre el PSdeG y el BNG. El líder de la oposición comparó a los socios de Gobierno con una pareja que "estuvo cuatro años separada y ahora está con el divorcio". Feijóo dijo que terminarán "divididos, como empezaron", pero añadió que lo que se inició como "anécdota" ha trascendido con una adjudicación que supondrá "gran cantidad de dinero".
El líder de los populares gallegos aseguró, con la vista puesta en las elecciones, que dará "la cara" si una parte de su Gobierno "está cocinando un escándalo como el del concurso eólico".
El desmarque de los representantes de las consellerías socialistas en la comisión de evaluación, al abandonar la mesa en la que se debía haber cerrado la adjudicación y la posterior comparecencia del director xeral de Calidade Medioambiental, Salvador García, para justificar el desacuerdo en la falta de garantías jurídicas, contribuyó a alimentar las suspicacias sobre las tensiones entre los socios de Gobierno. Sin embargo, el presidente Touriño se encargó en varias ocasiones de desmentir los rumores respecto a las desavenencias entre socialistas y nacionalistas. El presidente de la Xunta adujo que la representación de los técnicos en la comisión no se podía relacionar con colores políticos y se alejó de hacer consideraciones sobre una supuesta crisis de Gobierno.
María José Caride se asigna la última palabra
La conselleira de Política Territorial, María José Caride, señaló ayer que el plan eólico, como cualquiera de carácter sectorial, solo puede ir al Consello de la Xunta si recibe el preceptivo "informe favorable" de su departamento. Caride expresó además el deseo –poco antes de que se conociesen los anteproyectos admitidos a trámite– de que el proceso de preselección ofrezca las máximas garantías, al tiempo que recordó que la representante de su Consellería abandonó la mesa eólica por falta de tiempo para analizar la documentación y por posibles inseguridades jurídicas.
Este punto tendría que ver con la "salvagarda" de la posición de su departamento para los próximos informes que "de seguro, preceptivamente, temos que facer", añadió. Estos informes afectarán tanto a los proyectos presentados como al futuro plan sectorial eólico que les ampara, "un "instrumento de protección que hoxe non teñen", aseguró.
Caride habló de "normalidade", de una cuestión competencial. Sobre la posibilidad de que en el futuro se puedan introducir cambios en los proyectos elegidos, indicó que en el concurso "hai unha preselección e uns suplentes", todos condicionados al cumplimiento que las empresas hagan de las condiciones derivadas del concurso.