Jueves 25.09.2008
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A Alfonso Rueda (Pontevedra, 1968) le gusta recordar que a Feijóo solo le costó dos horas convencerlo para embarcarse con él en la tarea de reflotar un partido que quedaba a la deriva tras dieciséis años gobernando. Después de ese encuentro, el joven que comenzó presidiendo las Nuevas Generaciones de Pontevedra, tomó aire y se convirtió en el nuevo secretario xeral del PPdeG en sustitución de Xesús Palmou, el conselleiro con el que comenzó su periplo en la Administración como jefe de gabinete. Como secretario municipal, conoce al dedillo los entresijos de la administración local. A la teoría de las oposiciones pudo añadir el entrenamiento al frente de la Dirección General de Administración Local, con un vivero de alcaldes al teléfono cada día con los que se bregó en parques comarcales y en el Pacto Local que dejó encarrilado. Ahora llega a la Consellería de Presidencia con cuarenta años, casado y con dos hijas. Feijóo lo ha puesto al frente de uno de los departamentos más grises del Gobierno pero también el de mayor transversalidad y en el que recaerá el encargo de redactar y negociar la reforma del Estatuto. Para Rueda es un nuevo reto para el que lleva preparándose desde que tuvo que aprender el a,b,c, de la política para mirar a la cámara en los debates televisivos de los que ha logrado salir más que airoso. En medio tendrá que buscar tiempo para recuperar los veranos recorriendo el Camino de Santiago o los paseos en moto.
