Jueves 25.09.2008
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| Mónica García, izquierda, con Paula, en una de sus salidas nocturnas en Lugo |
"Es una manera de estar los amigos juntos y pasarlo bien, además de ser mucho más económico, ya que en un pub la copa no baja de los 5 euros y en el botellón por ese dinero puedes tomar más de una". Asi justifica Mónica García, una joven lucense veinteañera, universitaria en Santiago, el motivo por el que hace botellón con sus colegas en Lugo.
Es una chica normal, seria y responsable, y reconoce que los botellones, en algunos lugares, pueden causar molestias al vecindario, aunque matiza que en el caso de Lugo, el parque Rosalía de Castro, punto negro de la bebida callejera, "es bastante grande y estamos alejados de las zonas de edificios, creo que los vecinos no tienen problemas", asegura.
Sobre la suciedad y destrozos ocasionales, afirma que muchos jóvenes "dejamos todo recogido y no la tomamos con el mobiliario urbano". Pero reconoce que también se da el caso contario.
A la hora de buscar una forma que permita compaginar botellón y descanso vecinal, Mónica se inclina, en el caso de la capital lucense, por situarse en las partes del parque más alejadas de las viviendas para molestar lo menos posible. También se muestra partidaria de zonas especiales habilitadas para la práctica del botellón, "siempre que estén cerca de la zona de pubs o que pusieran autobuses para acercarnos, además estaría bien, porque suelen ser espacios cubiertos que nos resguardarían del mal tiempo en invierno", subraya con una maliciosa sonrisa.
La ordenanza de civismo que va a implantar el concello de Lugo y que sancionará el beber en la calle, no es de su agrado y opina que es una medida exagerada, "ya que no sólo nos afectará a nosotros, sino también a los pubs y a los bares", sentencia esta joven lucense.
