Jueves 25.09.2008
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El gas que se acumuló en la arqueta en donde se guarda el motor que sirve para levantar o bajar los contenedores de basura fue suficiente como para hacer estallar treinta baldosas de la calle. Las losas de granito quedaron esparcidas en trozos por una acera que también se resquebrajó varios metros. Por suerte, los técnicos de Urbaser que estaban allí en el momento del suceso habían accionado el mecanismo con un mando a control remoto.
