Martes 17.06.2008
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| María del Pilar Jiménez en su puesto de ropa, con su pequeña Sheila en brazos |
"Soy de una familia de feriantes y prácticamente crecí y mi crié en el puesto de ropa de mis padres, que ahora lo llevo yo". Así se autodefine María del Pilar Jiménez, una vendedora ambulante de la localidad ourensana de A Rúa, que pasa buena parte de su vida en la carretera, yendo de feria en feria a tratar de ganarse la vida con su pequeño puesto de ropa interior de caballero y señora. Tiene cuatro hijos y con ella va la pequeña Sheila, de dos años, que al igual que su madre se está criando al calor de la furgoneta y el puesto de ropa, de mercadillo en mercadillo, entre las comarcas de Valdeorras, Quiroga y Lemos, que son las zonas que habitualmente cubre Pilar. Y es que la vida de los ambulantes, según asegura María del Pilar, "no es nada fácil".
Reconoce que la crisis que estamos atravesando "se nota muchísimo". Asegura "hay menos alegría en todo y las carteras no se abren como hace un par de años". Ahora, explica, la gente "mira, revuelve y si puede arreglar la compra con cinco euros, no se gasta diez".
Pilar se lamenta de la marcha del negocio y asegura que, de momento, "vamos sacando lo justo para sobrevivir". No duda en afirmar que "como la situación siga así va a haber que cerrar, ya que hay días que no cubres ni los gastos de desplazamiento, ni lo que pagas al ayuntamiento por instalar el puesto" , se queja. En algunas plazas deben pagar hasta 20 euros para montar el telderete.
El invierno para la venta ambulante es "temporada baja", explica Pilar. No duda en reconocer que la primavera y, sobre todo, el verano, con el sol y la llegada de visitantes a los pueblos, "el mercado se anima y la gente se suelta un poco más y abre la cartera con más alegría" .
"Media de 18 salidas por mes"
En todo ferial que se precie, además de los calderos del pulpo, no puede faltar un puesto de pan. Fernando Valín, panadero de la localidad lucense de Palas de Rei, lleva una década vendiendo su pan artesano y sus sabrosas empanadas por las ferias de las provincias de Lugo y Ourense y parte de A Coruña. Hace una media de 18 salidas al mes y, en alguna ocasión, acude a dos o tres feriales diferentes en el mismo día, aprovechando la ruta que hace.
Reconoce que la crisis, en su caso, se nota en la venta de empanadas, que ha bajado, pero no en el pan, que mantiene los niveles de hace un par de años. De las convocatorias a las que suele acudir indica que Pedrafita, Sarria y Quiroga son buenas plazas de venta .
