Jueves 25.09.2008
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| Colegialas Tarantino, resurreciones de ‘Candy, Candy’ y lolitas |
Las culturas encuentran dioses en las madrigueras. Y las divinidades colaboran con la política en momentos de divinidad. Las sentencias de Sahlins y Malinowski vaticinan el regreso de la magia y lo sobrenatural, mientras se derrumba el mundo material. Asistimos a un proceso de "re-encantamiento" con proliferación de la magia, los astros o el culto a la naturaleza. Y los pequeños grupos fortalecen esa eficacia simbólica.
Las tribus incluso se infantilizan. Ojito con las modas llegadas de Japón, cada vez más presentes en músicas, ropas o símbolos tipo Hello Kitty. Imperan las lolitas góticas, a medio camino entre las damiselas victorianas y las heroínas del cine anime. Alicias de Lewis Carroll, colegialas recién salidas de una peli de Tarantino. Y punks adolescentes más propios de Berlín en Yo, Christiane F. que de la fantasiosa Tokio. Incluso asoman resurrecciones de Candy, Candy (la lacrimógena serie de la huerfanita, no la canción de Iggy Pop).
Las nuevas olas ya azotan las costas gallegas. El transitado foro Lolita en Nuncaxamais muestra quedadas galaicas de esta nueva tribu con intercambios de imágenes. Desde lolitas rococó, cual muñequitas de porcelana sobre cajas de música, a lolitas rotas plagadas de vendas y parches. Mareas casi desconocidas, pero crecientes como en el visual kei del ferrolano grupo Decadent Daughters. O la formación lucense Azou, que integra tanto a una chica emo como a una lolita. Según Héctor Fouce, "esto tiene más que ver con la cultura de consumo nipona: una sociedad muy desarraigada y estresada". El musicólogo indica que "en Galicia impera la familia, pero en Japón hay una gran sensación de soledad". Las lolitas se construirían a sí mismas "como en un proceso de bricolaje".
