Domingo 07.02.2010
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El colapso ayer por la mañana de la autopista del Atlántico AP-9 y el cierre de la misma en ambas direcciones durante varias horas, debido a los accidentes registrados por culpa del hielo en la calzada, fueron causa de no pocas críticas por parte de los usuarios de este vial gallego.
De hecho, y entre las quejas más comunes de los internautas de EL CORREO, se aludía a la falta de previsión por parte de la concesionaria de la autopista, que no se preocupó de echar sal a la calzada para evitar lo que se convirtió en una sucesión de choques entre vehículos.
En este sentido, uno de los usuarios de la web se preguntaba si "éste es el control que los departamentos de la Xunta ejecutan sobre la A-9, en limpieza de laterales o mantenimiento".
Otro calificaba de "imperdonable que, conociendo ya de antemano que esta situación se podía producir, los responsables de que en las carreteras se echase sal no lo hicieran". No obstante, atribuía la mayor competencia a "los señores responsables de la AP-9 que cobran por utilizar esta vía". Además, se preguntaba "quién va a pagar la cantidad de horas de trabajo, ¿Sacyr, Citi Group?". Por último, este inter- nauta afirmaba que "las autoridades deberían pedir responsabilidades e indemnizaciones por no mantener en buen estado, lo que se supone que deben mantener", y recordaba que lo mismo sucedió hace dos años con los incendios producidos en las inmediaciones de la autopista.
La sorpresa era también mayúscula por parte de quienes consideraban que en otras ocasiones se había alertado a la población sin que después pasara lo que ayer, sin embargo, sucedió. Y estupefacción entre quienes se interrogaban sobre cómo en países donde las nevadas y las bajas temperaturas son constantes durante el invierno, sobreviven sin el caos aquí reinante.
Hubo quien, por otra parte, apuntó a que "la culpa también es del conductor, que en las condiciones de esta mañana circula a dos metros de tu coche".
Por último, un internauta criticó que la web de la Dirección General de Tráfico se encontrara saturada, sin que los afectados pudieran ser atendidos sobre sus quejas, y otro recordó que a las doce de la noche del martes "estábamos a 1,9 grados en el centro de Santiago, ¿por qué nadie dijo nada de las heladas?".
