Jueves 25.09.2008
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| Caldas de Reis es todo un clásico a la hora de hablar de inundaciones. Hasta las cámaras de TV esperaban en directo un desbordamiento que no llegó |
Todos los ríos al límite de su capacidad y algunos cauces ya desbordados, árboles y contenedores invandiendo la calzada, pequeños desprendimientos, cantidad de bajos y garajes inundados... y hasta cataratas espontáneas sobre el asfalto. La estampa matinal del domingo en pleno puente de la Constitución dibujaba otro temporal con fuertes trombas en muchas localidades del área de Compostela.
La provincia de Pontevedra fue una de las más afectadas. En localidades como Caldas de Reis, la eterna víctima del aguacero, A Estrada, Lalín o Silleda, los equipos de Protección Civil y Bomberos trabajaron a destajo. En Caldas, la N-640 estuvo cortada de madrugada a la altura de Follente, cerca del casco urbano, donde el cauce Umia llegaba a las 13.00 horas a los 3,70 metros de altura. En A Estrada los cortes de árboles y numerosas inundaciones mantuvieron la actividad en la base de la agrupación San Paio hasta bien entrada la tarde. En el límite con Teo, en Pontevea, el Ulla también volvió a dejar una imagen preocupante, con un caudal al límite. Se anegaron numerosas fincas y el río llegó a cubrir alguna pista secundaria, aunque la circulación en la PO-841 (entre Santiago y A Estrada) estuvo normalizada durante todo el día.
En Lalín un vehículo quedó atrapado por una tromba en Filgueira y se realizaron numerosas intervenciones por el desbordamiento de ríos. El Pontiñas, que atraviesa el casco urbano, estuvo también a punto de caramelo.
Ya en la provincia de A Coruña y pese a que la lluvia dio mayor tregua que a Pontevedra durante día, las carencias infraestructurales del rural volvieron a quedar de manifiesto, revelando situaciones vergonzosas. Es el caso de la que afrontaron los vecinos de Lamas y Cambelas, en Padrón, que vieron como el agua entraba en sus casas en el primer caso, y cortaba uno de los accesos por carretera a la aldea -con el agua alcanzando una altura de metro y medio en algún punto-, en el segundo.
La playa fluvial de Tapia, en Ames, desapareció literalmente bajo las aguas del Tambre, que desbordó en varios puntos. Además, en Portomouro, Val do Dubra, el río del mismo nombre se adueño de las fincas colindantes a su cauce anegando numerosas plantaciones de viñedos y amenazando las viviendas.
n comarcas@elcorreogallego.es
