Jueves 25.09.2008
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| Emotiva despedida entre la presidenta saliente, Dolores Villarino (a la izquierda) y la entrante, Pilar Rojo, ayer, en presencia de Santalices FOTO: R.Escuredo |
Pasaban pocos minutos de las once cuando daba comienzo la constitución oficial de la VIII Legislatura en el Parlamento gallego. Los diputados que salieron de las urnas el 1 de marzo se situaron en los escaños mientras la presidencia de la Cámara fue ocupada provisionalmente por el diputado de mayor edad, el socialista Francisco Cerviño, junto a las más jóvenes, Silvia Fraga, del PSdeG, y Marta Valcárcel, del PP. No hubo sorpresas y los 38 votos de los populares dieron la presidencia de la Cámara a Pilar Rojo, la única ex conselleira que del último Gobierno de Fraga que se mantuvo en las listas y que ahora se convierte en la segunda mujer en ocupar el puesto, en sustitución de la socialista Dolores Villarino, que siguió la ceremonia desde la tribuna de invitados, junto al también ex vicepresidente García Leira. Ya desde la tribuna de presidencia, Rojo abogó por que "el género deje de ser noticia" para pasar a ser asumido "con naturalidad", aunque añadió que espera que su nombramiento contribuya al acceso de otras mujeres a los diferentes puestos de responsabilidad.
La candidatura de Rojo recibió 36 votos en blanco de la oposición, a falta del de Modesto Pose, ausente por un enfermedad, que fueron traducidos por el socialista Fernández Leiceaga como "un voto de confianza" al comienzo de la legislatura.
La nueva presidenta abrió las referencias a la crisis económica, que también se instalaron en las primeras valoraciones de los portavoces. La primera intervención de Rojo, la única representación femenina en la Mesa del Parlamento fue para hacer una llamada al "consenso", subrayada por "los momentos de especial dificultad que nos toca vivir".
Pilar Rojo dejó constancia de su agradecimiento a su jefe de filas, Alberto Núñez Feijóo, por su "apoyo incondicional". Y en su breve discurso antes de dar por constituida la Cámara, con los nervios del momento visibles en su voz, predicó sobre la unión en torno "a la preocupación por Galicia", al margen de las diferencias que separan a los partidos políticos.
Tal y como estaba previsto, la vicepresidencia primera fue ocupada por el popular José Manuel Baltar; la vicepresidencia segunda, por el socialista y aún conselleiro en funciones de Traballo, Ricardo Varela; mientras que la vicesecretaría primera pasa a ser ocupada por el popular José Manuel Balseiro y la secretaría segunda, por el aún vicepresidente en funciones, Anxo Quintana, tras el acuerdo al que llegaron PSdeG y BNG para ceder a los nacionalistas este puesto en la Mesa del Parlamento.
Tras la constitución de la Mesa, los diputados formalizaron sus actas acatando la Constitución y el Estatuto. Socialistas y nacionalistas optaron mayoritariamente por "prometer", la misma fórmula que eligió Feijóo mientras varios de los populares optaron por "jurar" y varios de ellos en castellano.
Espera que haya apoyo para las iniciativas
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A la espera de su confirmación para renovar la portavocía del Grupo Parlamentario Popular, Ruiz Rivas se apuntó al deseo de "consenso" de que el apoyo al cincuenta por ciento de las iniciativas del bipartito que los populares suscribieron en la legislatura vencida "se traslade" a la que comienza. Rivas no se olvidó de situar el arranque en "un momento díficil" en el que se hace necesario el apoyo de todos.
Oposición "rigurosa" pero "constructiva"

Las declaración de intenciones del nuevo portavoz socialista, Fernández Leiceaga, fue para anunciar que la oposición que va a capitanear será "rigurosa", pero también "constructiva" con el ánimo de defender los intereses de los ciudadanos. Su estreno fue con la mano tendida a la recién nombrada presidenta del Parlamento para que se mantenga en la "centralidad" de la Cámara en la vida política.
Un "bo inicio" tras la cesión de los socialistas
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El nacionalista Carlos Aymerich no solo ironizó con el lapsus de Pilar Rojo en la introducción del himno gallego. La cesión de los socialistas para el puesto de Quintana en la Mesa la interpretó como un "bo inicio", el gesto que esperaba el Bloque para comenzar a limar las asperezas que dejaron los resultados de la campaña electoral. Aymerich anunció una postura "constructiva" que enmarcó en la crisis

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