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Álvaro Cunqueiro, en su centenario: visión de la vieja ciudad amurallada

Álvaro Cunqueiro, Introducción de María Xesús Nogueira, Alvarellos Editora, 2011, 200 págs., 18 €

JOSÉ MIGUEL GIRÁLDEZ   | 12.02.2011 
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SIEMPRE ME PRODUCE una emoción incontenible acercarme a cualquier texto de Álvaro Cunqueiro. Pues tengo para mí, como muchos tienen, que se trata de uno de los mejores escritores no ya de la literatura gallega, sino de la literatura española, de la europea y de la universal. Y no dejo de lamentar que no llegara a obtener el Premio Nobel, del que algunos dicen que estuvo más cerca de lo que se piensa. Lo hubiera merecido, aunque, bien mirado, leerlo y disfrutarlo cabe hacerlo con Nobel y sin Nobel. De Cunqueiro siempre hay un artículo en alguna parte. Y para los que llevamos muchos años escribiendo en periódicos, don Álvaro es una suerte de patrón, o santo laico, y a él nos encomendamos. Uno sabe bien que el periodismo puede ser literatura, y el que no lo crea, que se adentre en los textos de Cunqueiro, que hay muchos y muy buenos. Unos cuantos, como "Los lobos", publicado en esta casa. Cunqueiro era un narrador total, no había territorio que se le resistiera, y, en todos los lugares que escribe, deja su impronta extraordinaria. Ahora, Alvarellos se une al centenario (hay tanto que celebrar de Cunqueiro que no sabe uno por dónde empezar) con este magnífico volumen de homenaje a Lugo. Como siempre ocurre con la Colección Rescate de Alvarellos, estamos ante una edición brillante, de gran factura, al cuidado de María Xesús Nogueira, que también escribe el prólogo y anota los textos. Viaje a Lugo es una recopilación emotiva en la que aflora ese Cunqueiro amigo de tantos, cercano a cualquier manifestación de la cultura, unido tantas veces a la piel de las ciudades. Ciudades y literatura, un binomio que Alvarellos parece amar especialmente. Álvaro Cunqueiro, también. Por supuesto que Fole, Esquío o Pimentel surcan estas páginas. Pero es el espíritu de aquellos días y el alma de Lugo lo que Cunqueiro atrapa con su grandeza y con su maestría habitual.