Jueves 25.09.2008
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| ‘MENINAS’ DE CARNE Y HUESO Como la hija de Edu Hermida, a la izquierda con Moncho Borrajo. FOTO: Kiko Delgado |
La curiosidad pudo con la infanta Margarita. La nena de sangre azul se convirtió en guiño pictórico y cruzadora de espejos, mucho antes de que Alicia desbaratase el País de las Maravillas. Junto a sus damas portuguesas, un perro somnoliento y varios enanos cascabeleros, irrumpió en el taller del pintor y destrozó el posado real. El mismo Velázquez tuvo que sucumbir a las travesuras infantiles: convirtiendo una anécdota familiar en la primera obra de arte vanguardista de la historia. Desde aquel 1656, Las Meninas ejercen como rompecorazones, alargada sombra sobre Lewis Carroll e influjo pop. Los últimos hechizados: los 200 artistas atrapados ayer por el barrio de Canido. Con Edu Hermida como Flautista de Hamelín, pintores y músicos impregnaron los muros de espíritu juguetón y preescolar.
Como en Misterio en Salem´s Lot, esta colina de Ferrol se despertó extrañamente cambiada. Por las calles no pululaban los vampiros de la novela de King, pero sí hombres y mujeres multicolores que convertían las murallas en cubos de Rubik. Tan enganchado se encuentra Canido con Las Meninas que por tercer año consecutivo organiza este Arte na Rúa, con el apoyo del Ayuntamiento. Casi no quedan paredes libres, según confirma el organizador y artista Edu Hermida. Pero los cuadros cobran tanta vida que incluso Meninas de carne y hueso se desprenden de los marcos. Así ocurre con la pequeña hija de Hermida, aferrada a la mano de Moncho Borrajo y alzada en miriñaques.
Curiosidad mata gato
Borrajo ha conseguido que la curiosidad mate al gato. Porque junto a su Menina en grafismo rojo y negro, aguarda petrificado un minino carbón: sin la sonrisa del Gato Cheshire pero con la misma perdición por las niñas revoltosas. Fanático de Velázquez, Moncho Borrajo celebra "esta oportunidade de volver pintar na rúa como xa facía en Valencia hai 45 anos na Escola de Belas Artes, sempre fun moi rebelde e encántame ir en contra do establecido". Tocado con sombrero de siega, recibe el cariño vecinal "dun barrio abandonado que agora se transforma en festa de pintores, a rúa é o mellor sitio para a arte, a xente chámame Monchiño e invítame a lavarme na súa casa". Su corazonada velazquiana viene de lejos: "Teño moitas Meninas pintadas, este cadro permite moitas investigacións, reis reflectidos nos espellos, perfecta triangulización, Velázquez como o primeiro impresionista, a recuperación que fixo Picasso...", Incluso antiguamente las Meninas aparecían como "mulleres de vida pública".
Borrajo se olvida de los perros del siglo XVII "para aproveitar e colocar un gato que non existe no cadro orixinal, facendo a Menina como un apunte grande que impacta máis ao lonxe, sería precioso que a xente a coñeza como A Menina do Gato". Callejera 100%. Otra avispada señorita se alza sobre una escalera en la rúa da Estrela, junto a su padre. El pintor noiés Deli Sánchez (41 años) y su vallecana hija Laura (14) comparten vacaciones, muro y manos embadurnadas. Deli navega más por sus raíces gallegas, "con una Menina de agua, homenaje a mi pintura y a los ríos gallegos". Pero su hija se enfrasca en el poder manga: "Un buen día ella me pidió un caballete y se lo compré, esperemos que estudie y no pinte mucho". Con la determinación de Emily en Viento en las velas, Laura traza una heroína japonesa con armazón en las faldas: "Veo a las Meninas gordas, las represento con estilo manga pero vestimenta de época". Fan de series como Kiss x sis, pinta desde pequeña "porque veía a mi padre, aunque también me encantan Kandinsky y Miró". Lo mejor: "Pintar en la pared sin que te digan nada".
El recorrido más emocional culmina con Manuel López, pintor ferrolano que estampa por segunda vez su casa natal de Canido: "En 2009 tracé unos realistas Velázquez y Margarita, ahora uso un estilo geométrico pero impera siempre mi vínculo sentimental". La sangre tira.
Eduardo Hermida, organizador de Arte na Rúa, sobre las Meninas en Canido: "Quiero que sean marca del barrio"
A este paso no quedarán muros libres...
El año que viene tendremos que pintar acuarelitas, ya casi no queda espacio y no podemos llenar todo Ferrol de Meninas. Quiero que permanezcan como marca del barrio. Aunque Ferrol Vello se ofrezca, nosotros ya hemos cumplido una etapa. Las Meninas funcionan como arte efímero y del momento, para disfrutar del día.
¿Se ve desbordado?
Unos artistas incluso me enviaron mensajes a la una de la mañana para pintar. Ahora el Ayuntamiento hasta planea bolardos en forma de Meninas.
Se trae de casa una 'Menina' de verdad...
¡Qué guapa estaba! Ha sido como sacarla de la pared y meterla en el barrio. Mi hija encantada, con lo presumidita que es...
