Jueves 25.09.2008
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| El grupo de ‘scouts’ Semente de A Coruña posó con el alcalde de Sober, Luis Guitián, arriba tercero derecha FOTO: Angar |
Al igual que las bicicletas, los campamentos son para el verano. Y Sober, el corazón de la Ribeira Sacra, acoge desde ayer, hasta final de mes, una singular acampada, integrada por medio centenar de chavales coruñeses, que van a aprender y a vivir en el espíritu del mundo scout.
Según la filosofía de este movimiento, la educación lo es todo y por ello trabajan por un mundo mejor, más justo y solidario, donde el cuidado del medio ambiente, el respeto a los derechos humanos y el entendimiento entre las personas y los pueblos sea una realidad. Unos objetivos nada fáciles, en los que tratan de poner su grano de arena para lograrlos.
Los chicos, de 8 a 11 años, llegaron en autocar al mediodía a su destino, cargados con sus mochilas, muy animados y, como dice su lema, siempre listos a pasarlo bien. Algunos de ellos, nada más aterrizar en la zona de acampada, fueron a comprobar si las duchas de las instalaciones tenían agua caliente. El campo municipal de fútbol de Sober, donde fueron recibidos por el alcalde, Luis Fernández Guitián, es la base de operaciones del grupo.
Al margen de anécdotas, acompañados de una decena de monitores titulados, los chicos pasarán dos semanas repletas de actividades relacionas con el medio ambiente y con el conocimiento del entorno y las gentes del lugar en que acampan, según explica el director de la acampada, Javier Castro.
Marchas de senderismo, construcción de cabañas, orientación, aprendizaje de nudos o rastreo en el bosque, junto con la práctica de diferentes deportes, son algunas de las actividades a desarrollar en la apretada agenda del grupo. Que se completará con un viaje en catamarán por el Cañón del Sil y una jornada en el área recreativa de los miradores al Sil, en Pinol.
Castro apunta que tampoco faltará "el fuego de campamento, el día de los padres -con la visita de la familia-, el gran juego del bosque -una especie de policías y ladrones- y un jornada de supervivencia".
El director del campamento resume que en estas salidas, además de conocer diferentes lugares y gentes de Galicia, "tratamos de fomentar entre los chavales la convivencia, el trabajo en equipo, que aprendan a asumir responsabilidades y a valerse por sí mismos".
Añade que el juego de supervivencia, consistente en pedir comida a la gente del pueblo a cambio de trabajo, "se hace para que aprendan a valorar el trabajo", sentencia.
tendencias@elcorreogallego.es
Javier Castro Director del campamento
"Vigilar a los chicos es un trabajo duro, pero agradecido, al verlos disfrutar en la acampada"
