Jueves 25.09.2008
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| Disparos napoleónicos ante la batería de Prioriño FOTO: Kiko Delgado |
A cañonazos. Así recibían los ferrolanos en el siglo XVIII a sus invasores. En las baterías de la costa, incluso cocían la munición en los hornos para incendiar los navíos ingleses. Toda aquella estructura defensiva a lo largo de la ría renace ahora gracias a casi una década de restauración, en manos de la Autoridad Portuaria de Ferrol-San Cibrao.
El arqueólogo Juan Cabo incide en el equilibrio entre desarrollo industrial y respeto histórico: "El patrimonio ha salido muy favorecido con la presencia del puerto exterior". La batería de Cabo Prioriño se creó en 1799 con cañones y morteros frente al mar, mientras la tropa acechaba en los cuartelillos. Como joya de la corona reluce el horno para enrojecer balas. Cabo relata que "la munición se ponía incandescente, su impacto desarbolaba los barcos: los incendiaba". Prioriño sobrevivió al fuego enemigo, lo demuestran las balas encontradas de las tropas inglesas. Aquellos soldados y vigilantes comían en plato fino. Entre los restos, apareció una vajilla de Sargadelos, "que se regaló a los fareros". patricia hermida
