Sábado 28.02.2009
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Si pensamos en pasar una temporada en el campo francés, el primer cuaderno de viajes nos llevaría a conducir entre sinuosas montañas viendo en lontananza campos de flores y puestas de sol sobre el mar. Si a esto le sumamos una variada oferta expositiva, el viaje se convierte en una equilibrada mezcla entre campo y arte.
Esto ocurre en estos días, al visitar la bonita villa de Hyères, en la Provenza francesa. Donde se celebra la 25 edición del prestigioso festival de Moda y fotografía. Tres noches de desfiles para presentar las creaciones de diez nuevos creadores llegados de las mejores escuelas de moda del mundo, se intercalan entre exposiciones, conferencias, conciertos y encuentros informales con gente de las artes.
Especial relevancia tienen los desfiles, entre los que está el de Marite Mastina Rolands Peterkops, ganadores de la pasada edición del festival y que presentan unas ropas que flotan llevadas en el aire por una bandada de pájaros. Además compite la española Isabel Mastache y otros nueve creadores jóvenes, todos ellos sobrados de talento.
Pero si bien los desfiles de moda centran el festival, no tienen menos importancia en el mismo las exposiciones dedicadas a la fotografía. La Villa Noailles y diversos edificios históricos de la ciudad, además de jardines y otros espacios públicos se convierten en sede de muestras e intervenciones dedicadas a grandes fotógrafos y artistas. Fotografías en ocasiones dedicadas al mundo de la moda y en cualquier caso encuadradas en la semiótica visual contemporánea.
René Habermacher, fotógrafo suizo, expone sus creaciones sobre el vallado de uno de los jardines más céntricos de la ciudad. El muro de metal se cubre de retratos de modelos retroiluminados, perfiles de François Sagat como Guillermo Tell y maniquís que desafían a la gravedad en composiciones futuristas.
El artista Marc Turlan presenta, en el jardín de la Villa Noailles, la intervención Summerhouse o casa de verano, intervención que recrea con delicadeza el universo de las estrellas mediáticas y su caída. Hay fotomontajes, collages y una instalación de luces que representa la estrella cadente.
Jean-Paul Lespagnard transforma un árbol del jardín en una casa para seres sin género. Steven Klein presenta sus imágenes de moda rutilante en la pista de squash. Y el diseñador Dries Van Notten proyecta su universo de desfiles y poesía en el entorno de la piscina. Todo un viaje por la mejor fotografía del mundo, sin salir de un jardín. Una idea excelente para disfrutar del arte, la moda y la naturaleza.
