Martes 17.06.2008
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It's Alive es una película de terror de serie Z que dirigió en 1974 Larry Cohen, y que advertía de los peligros de la fecundación in vitro. La conclusión era que, como en este caso, el resultado podía ser un niño mutante realmente horroroso, no sólo por feo, sino por francamente cabroncete.
Contra todo pronóstico (la verdad es que no era ninguna cosa del otro mundo, salvo el raro nasciturus), la película seguía estando de moda en Estados Unidos allá por 1977.
El 31 de diciembre de ese año, los Ramones grabaron en el carismático Rainbow de Londres el que está considerado como uno de los mejores discos en directo de la historia del rockroll. Contenía sus canciones más conocidas: Rockaway Beach, Teenage Lobotomy, Blitzkrieg Bop, Gimme Gimme Schock Treatment o Sheena is a Punk Rocker.
Aficionados todos ellos al género de terror, subespecie Gore (traicionando lo que puedan estar pensando, tampoco esto tiene que ver con los dos políticos, ni padre ni hijo), el en ese momento productor -y batería-, Tommy Ramone (nacido húngaro, y como Tamàs Erdélyi), decidió bautizar al niño con el nombre del film antes citado.
Marky Ramone demostró el viernes en la Capitol que el mensaje (en sentido estricto) sigue siendo válido.
El simpático de Fernando Blanco me comentaba, durante el concierto, que aquello era como ir a cantar canciones de los Beatles a un karaoke cuyo dueño fuese Ringo Starr. Y puede que sea verdad. Pero Marky sigue siendo fantástico a la batería. Y el combo que lo acompañaba le daba fuerza. El sonido era como el de antes pero a mucho más volumen, y con una guitarra que solía salirse de madre hacia lo heavy. O sea. Resumiendo. Que uno, en particular, karaoke o no, disfrutó como un enano, cantando y pegando botes con todos los temas...
FINKIELKRAUT
Hablaba Manlius Torquatus Severinus Boetius, es decir, Boecio, de la Consolación de la Filosofía. Y sí. Sigue siendo un arma formidable para afrontar cualquier duda. A pesar de que la disciplina sea La Duda en esencia.
Uno de los filósofos más curiosos de nuestro tiempo es alguien que, con frecuencia, y una dosis elevada de desconocimiento, ha sido denostado radicalmente. Es Alain Finkielkraut, quien, con Michel Foucault y Bernard Henri-Levi, pertenece a los llamados Nuevos Filósofos franceses (Savater no los soporta; les llama Viejos Inquisidores).
Acaba de aparecer Un corazón inteligente (imagen referida a lo que le pedía el sabio Salomón a Dios) en Alianza Editorial. Ahí, el pensador toma la literatura como forma de conocimiento, y piensa a través de textos emblemáticos que van desde La broma de Kundera y Lord Jim de Conrad al Festín de Babette de Karen Blixen. La lectura se convierte en una mara- villosa lección práctica, luminosa y creativa. Muy recomendable.
Lilainas. El magistrado Antonio Castro Martínez, que actualmente es titular del Juzgado de Instrucción nº 1 de Guadalajara, acaba de editar, bajo la tutela de la Librería Nos de Sanxenxo, un libro enormemente hermoso. Es Lilainas. Cuando uno va descubriéndolo, capítulo a capítulo, comprueba que lo que, en principio, parece simplemente un libro de recuerdos, va convirtiéndose poco a poco en un estudio sociológico y antropológico de altura. Sus referentes, las mujeres de Sanxenxo. Su horizonte, la villa, en los primeros años sesenta, con la vieja estructura de pueblo marinero singular, muy lejos de lo que es hoy. Como en todas las grandes obras, están presentes, hasta hacerse protagonistas, las dos preocupaciones máximas del hombre. Es, pues, parafraseando el título del famoso film de John Huston, otro bellísimo paseo por el amor y la muerte.
