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Marta y Sergio ya son marido y mujer

19.02.2012  La novia ayudó a diseñar su vestido con el prestigioso modisto Narciso Rodríguez// Era de seda cortado al bies con bordados //Hubo 190 invitados y Ainhoa Arteta cantó el Ave María

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ANA IGLESIAS SANTIAGO

La novia junto a su padre Amancio Ortega FOTO: Efe
La novia junto a su padre Amancio Ortega
FOTO: Efe

Tras semanas de rumores y especulaciones llegó el día D y la hora H para Marta Ortega y Sergio Álvarez, jóvenes, guapos, ricos y famosos, que ayer volvieron a convertirse en la pareja más buscada por la prensa, especialmente por la dedicada a los temas del corazón, que desde primera hora de la tarde se dedicó a buscar el mejor ángulo para fotografiar a todo aquel que llegase al Pazo de Anceis, el lugar elegido para la gran boda del año.

La hija del empresario Amancio Ortega, propietario del imperio textil Inditex, y de su a esposa, Flora Pérez, y el jinete asturiano Sergio Álvarez contrajeron matrimonio religioso en el pazo familiar de la novia, arropados por 190 invitados, entre los que abundaban los amigos de la pareja, entre ellos, el jinete Jesús Garmendia y su mujer, la soprano Ainhoa Arteta, que interpretó el Ave María en la ceremonia religiosa.

No acudió finalmente Carlota Casiraghi,  amiga del circuíto de competiciones hípicas de la novia, y aunque los rumores apuntaban insistentemente a que sí estaban Athina Onassis y su esposo, el brasileño Doda Miranda, finalmente, nadie pudo confirmarlo.

DURANTE HORAS esperaron vecinos de Anceis que se acercaron hasta el pazo para ver la llegada de invitados y contrayentes con la intención de descubrir uno de los secretos mejor guardados, el del vestido de la novia, que se desveló poco después de las ocho de la tarde, cuando ya estaban en el interior todos los asistentes a la boda del año.

Marta Ortega eligió para la ocasión un modelo de seda muy sencillo, cortado al bies y con bordados, acompañado por un velo a media altura, cuyo boceto diseñó ella misma aunque lo completó el conocido modisto neoyorkino Narciso Rodríguez, amigo personal de Marta. Un vestido que, según indicaron fuentes de Inditex, es el resultado de “una colaboración muy estrecha de Marta con su amigo personal Narciso Rodríguez. Los dos han trabajado conjuntamente con mucha ilusión para conseguir hacer realidad la idea de Marta, un traje donde primara la sencillez”.

Y aunque el traje de novia se retocó en los talleres de Zara, en Arteixo, la joven tuvo que viajar en un par de ocasiones a Nueva York para que Narciso le tomara las medidas.

La pareja, como es habitual, llegó en coches separados al pazo familia de Cambre. Sergio Álvarez,  de traje oscuro, y su madre, Margarita Moya, vestida en tonos beige y con un discreto tocado, lo hicieron unos diez minutos antes de las ocho, a fin de esperar a su futura mujer a las puertas de la capilla, a la que tan sólo accedieron doce personas, mientras que el resto de invitados siguieron la ceremonia religiosa en las carpas a través de unas pantallas de retroproyección.

 Marta Ortega, por su parte, llegó al pazo en un Audi, acompañada por su padre, el empresario Amancio Ortega, con traje ocuro y corbata con minúculos topos. Ambos sonrientes y relajados, saludando a la nube de fotógrafos y periodistas que aguardaban su llegada a las puertas del recinto, al que accedieron con tranquilidad a fin de que nadie se quedase sin la instantánea más buscada del día.

De lo que sucedió en el interior, sin embargo, poco se sabe. Desde Inditex sólo confirmaron una decoración “muy sobria que busca subrayar la intimidad del acto familiar”, con un arco de entrada “formado por ramas de cerezo en flor que conducen hacia un pasillo abovedado desde donde se llega a la capilla del pazo”, espacio desde donde invitados y testigos siguieron el desarrollo del acto.
Durante el evento, un coro gallego, formado por una solista y seis intérpretes, interpretaron música religiosa y tradicional, como las cantigas de Santa María de Alfonso X El Sabio, y tras la ceremonia tuvo lugar una cena en una carpa levantada anexa al edificio. “Aquí”, explican, “se ha buscado recrear el ambiente de un club hípico, más distendido, decorado con flores y con fotografías de los novios que reflejan su pasión común por la equitación”.

El menu estuvo compuesto por platos y productos característicos de Galicia y Asturias, elaborados por Marcelo Tejedor, de Casa Marcelo, y Nacho Manzano, de Casa Marcial.
aiglesias@elcorreogallego.es



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