El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Tendencias | tendencias@elcorreogallego.es  |   RSS - Tendencias RSS

Sergio G. Sánchez / Guionista y director de cine

“Una película sobre la situación de Cataluña tendría tintes cómicos”

{ Oviedo, 1973} Apegado al mundo de la fantasía, de niño vivió su particular Orfanato como el pequeño de cinco hermanos. Antes que Goya, fue emigrante, profesor de inglés y camarero. Historial suficiente para servir éxitos a Juan Antonio Bayona. Captura los miedos y la muerte en 35mm con una maestría que roza Lo Imposible. En su debut tras la cámara destapa El secreto de Marrowbone. Estuvo en Compostela para abrir el V Encuentro de Guionistas

Sergio G. Sánchez - FOTO: GRV
Sergio G. Sánchez - FOTO: GRV

GEMMA R. VEGA. SANTIAGO  | 08.12.2017 
A- A+

¿Un encuentro de guionistas puede quedarse sin ponentes si aparecen las musas?
No creo que haya tantas musas a la vez. Decía Pablo Picasso: “Si existen, que me encuentren trabajando”. Lo importante es la disciplina y aceptar que no siempre se genera un material que entusiasme, pero hay que seguir escribiendo y no desesperar.

Tuvo fobia a los espejos, ¿se hizo guionista para no salir en la foto?
No. Ese miedo a los espejos que yo sentía no es el mismo que siente la familia protagonista de El secreto de Marrowbone. Creo que lo que más miedo nos puede dar es mirar hacia dentro, más que cualquier amenaza que puede llegar de fuera.

Durante su infancia también creía que era un señor mayor atrapado en el cuerpo de un niño. ¿Para qué se ve joven una vez adulto?
Para reinventarme. Con 20 años pude debutar como cortometrajista, con 30 como guionista y ahora, en los 40, como director. Mi parte de niño me permite seguir haciendo cosas nuevas.

¿Cuál era su refugio ante esos terrores infantiles?
La fantasía. De niño siempre estaba jugando solo, tenía amigos invisibles... Mi primera desconexión con el mundo real fue al ver La Guerra de las Galaxias en el cine con mis hermanos.

¿Pensaba en planos y storyboards cuando su madre le contaba un cuento?
No me contaba muchos cuentos porque ya estaba yo todo el rato inventando los míos (bromea). Mi madre me leía El Principito y lo recuerdo con terror porque yo era muy miedoso. Luego, de mayor, he sabido apreciar este libro.

Más información en El Correo Gallego (edición papel) y en Orbyt