El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Tendencias | tendencias@elcorreogallego.es  |   RSS - Tendencias RSS

Roberto García, ‘Street Photographer’: “Lo extraño es que me gusten mis fotos”

Inmortalizan escenas con la calle como teatro // Prescinden de ayudas técnicas // “De lo que se trata es de meterse en la escena sin alterarla”, dice

Hombre con sombrero en una terraza en las rúas de Santiago. - FOTO: Roberto García Sánchez (Bobber)
Ver galería
Hombre con sombrero en una terraza en las rúas de Santiago. - FOTO: Roberto García Sánchez (Bobber)

JUANJO EIREOS SANTIAGO  | 21.03.2017 
A- A+

Roberto García Sánchez (Bobber) es una farola más, o eso es lo que dice. Es un habitual de las calles de Compostela. Se le puede ver caminando por ellas con su densa barba y siempre, siempre, con una pequeña cámara. Es su medio de expresión. En su tiempo libre y en sus rutina callejera practica lo que se conoce como ‘Street Photo’ (foto de rúa, foto de calle). Opina que tiene ese vicio desde pequeño. “Empecé como todo el mundo, con fotos a la familia, a los amigos, pero siempre me llamó mucho lo de fotografiar la calle”, explica al otro lado del teléfono.

Él es uno de los miles de fotógrafos anónimos que existen sobre la faz de la tierra. Se dedican a inmortalizar lo cotidiano de la ciudad. “Esto no es estar sentado, ver una escena, aplicar un zoom tremendo y pulsar el botón. En este género fotográfico de lo que se trata es de meterse en la escena sin alterarla. En estar en el lugar, si es posible a medio metro”. Este arte trata de captar las escenas que suceden a millones en las calles y plazas. Un gesto leyendo un periódico, una sonrisa, una mirada perdida, una persona que pasa bajo un soportal, un niño que supera una esquina con su bicicleta. Son algunas de las escenas con las que estos fotógrafos se expresan.

La técnica es relativamente sencilla. “No avisas nunca de que vas a fotografiar. Te lanzas y luego ves el resultado”. Para difundir su trabajo utilizan las distintas herramientas de la red. Él es de los que odia Facebook “Lo tengo y lo uso porque me sirve para conocer a otros fotógrafos y a difundir mis trabajos”. También utiliza las plataformas web de estos aficionados. “He sido administrador en algunas de ellas”. Confiesa que lo dejó porque se abusaba de la postproducción. “En este género no vale de eso del ‘fotoshop’. Es más, una foto movida se puede considerar como una gran foto, un gran instante”. Así que cuando se le pregunta por Instagram y sus célebres filtros de fotografía le sale un rotundo: “lo odio”.

Roberto explica que sale de casa y que le resulta inevitable ver escenas y fotos casi en cada esquina. “La luz es fundamental”, dice. En sus fotos, las sombras, los juegos de contraluz son parte fundamental de su modo de hacer. También es muy habitual que sus imágenes sean nocturnas. “El teatro siempre tiene el mismo decorado, la ciudad, pero de lo que se trata es de captar los hechos que suceden en ese decorado”. Una foto de este tipo es cuestión de casualidad y de paciencia. “A veces pulsas y sacas un detalle espectacular, que sólo ha pasado durante medio segundo, pero tú has sido capaz de captarlo. Otras veces ves una posibilidad de que algo ocurra y aguardas”, comenta.

No tiene especial predilección por ninguna de sus fotos. “Para mí una persona que pasa junto a un muro puede tener tanto mensaje como un rostro. Lo raro es que me gusten mis fotos”, dice. En cuanto a las técnicas relata que no usa zoom. “Voy con objetivos de 18, de 12 e incluso 8 milímetros”. Pero para estos artistas callejeros los aspectos técnicos son lo de menos. “Lo importante es lo que captas”. Quizás por eso le resulte indiferente usar color o no blanco y negro. “Depende de cómo me apetezca. El blanco y negro es bastante más complicado de lo que parece, porque al ser colores muy básicos la búsqueda de contrastes y de detalles es complicada”.

Sobre sus imágenes confiesa que no le gusta fotografiar indigentes. “Bastante jodidos están como para estar exponiendo su miseria. Sí hice en una ocasión hice un trabajo de carácter solidario con esta temática”, puntualiza. “A través de la red contactas con muchas personas. Auténticos monstruos de la fotografía”. Bobber, uno de los seudónimos que utiliza, explica el asombro que le produce la calidad de algunos fotógrafos que trabajan con escasos medios en zonas remotas de la tierra. “¡Que nadie les dé una cámara superavanzada!”, exclama.