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Rosario Álvarez dice que no será "rupturista" con mandatos anteriores del CCG

Catedrática de Filoloxía Galega, la sucesora de Ramón Villares se convierte en la primera mujer que preside la institución en sus 35 años de historia

Rosario Álvarez, este miércoles durante su comparecencia en el Parlamento  - FOTO: Efe
Rosario Álvarez, este miércoles durante su comparecencia en el Parlamento - FOTO: Efe

EFE. SANTIAGO  | 13.06.2018 
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La presidenta electa del Consello da Cultura Galega (CCG), Rosario Álvarez Blanco, ha afirmado que su línea programática en la nueva etapa al frente de esta institución no será "rupturista" con los mandatos que le precedieron.

"Mi programa no pretende de ninguna manera ni ser rupturista ni revolucionario con respecto al de los mandatos anteriores", dijo esta mañana Álvarez Blanco ante la Comisión de Educación y Cultura del Parlamento gallego.

La catedrática de Filoloxía Galega, que releva en el cargo a Ramón Villares, se convierte en la primera mujer presidenta del Consello da Cultura Galega en los 35 años de historia de la institución.

La presidenta electa del CCG dijo que Ramón Villares "deja una institución renovada y con un alto nivel de reconocimiento y prestigio social". "Soy consciente de la magnitud de la excelencia del legado que se pone en mis manos", subrayó.

Rosario Álvarez se definió como "una mujer de equipo", si bien remarcó que ello no es incompatible con su capacidad para asumir "en primera persona la responsabilidad y la representación del órgano".

Se refirió en su intervención a la igualdad, tanto de género como de acceso a la cultura por parte de todos los ámbitos sociales.

Respecto al primero de estos aspectos, recordó que el CCG tiene una Comisión de Igualdad desde el año 2005, "una preocupación constante de la anterior ejecutiva", dijo, y señaló que de las diez personalidades que puede nombrar el Plenario, seis son mujeres.

Aludió también a la igualdad de oportunidades en el acceso a la cultura, y citó en concreto "el desequilibrio de la Galicia del eje atlántico y de las provincias orientales".

En cuanto a las líneas programáticas, la presidenta electa del CCG, Álvarez Blanco se refirió a la necesidad de trabajar en la integración de la cultura humanística y la científica, atender a los distintos tipos de actores culturales, esforzarse por generar nuevos públicos, trabajar para extender los valores de la cultura de la lengua gallega, y atender a todo tipo de sectores culturales y temáticas diversas.

Sobre la cultura gallega en el exterior, expuso la necesidad de establecer "una línea de comunicación de ida y vuelta", con el objetivo de difundir e integrar la cultura gallega exterior en la dinámica general del sector cultural de Galicia.

"Tenemos que tener en cuenta a las sociedades de los países acogedores de emigrantes, a las que debemos dirigirnos para que tengan noticia de la patria de origen de sus nuevos vecinos para que conozcan la cultura gallega actual y cambien el imaginario que siempre lleva consigo la pobreza y el atraso de la emigración por razones económicas", indicó.

En el turno de intervención de los portavoces de los grupos parlamentarios, la diputada del BNG Olalla Rodil expuso que una de las cuestiones que preocupa a la formación nacionalista es la situación de la lengua gallega, principalmente en las franjas de edades más jóvenes.

La socialista Concepción Burgo se refirió al Consello da Cultura Galega como una institución fundamental para la cultura gallega y ya muy consolidada, y destacó su independencia, "uno de sus valores esenciales", destacó.

Ánxeles Cuña, de En Marea, puso de manifiesto ante la presidenta electa del CCG la escasez presupuestaria con que cuenta la cultura gallega. "Hay que medir el presupuesto cultural en base al porcentaje del PIB; no se puede reducir el gasto real en cultura", dijo la diputada.

Por último, el parlamentario del grupo Popular, César Fernández Gil, propuso incrementar las actividades para que la lengua gallega tenga más presencia en el ámbito laboral, familiar o del sector del ocio, entre otros, y propuso igualmente ampliar el trabajo en el ámbito de la lusofonía y revisar el papel de la cultura gallega en el ámbito europeo.