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McCallum: "Me sorprende que un Gobierno invierta tanto en un proyecto cultural como la CdC"

Sally McCallum reconoce que "sería un placer trabajar en la biblioteca del Gaiás", por su modernidad y espacios para los investigadores // Aboga por acercar los fondos usando la red

F. FRANJO/S. FORMOSO. SANTIAGO  | 08.04.2011 
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"La Ciudad de la Cultura es impresionante. La verdad es que sería un placer trabajar aquí". Estas fueron algunas de las palabras con las que Sally McCallum, considerada como una de las mayores figuras de la biblioteconomía de los últimos 30 años y responsable de proyectos digitales en la biblioteca del Congreso de Estados Unidos, en Washing­ton, elogiaba las instalacio­nes del Gaiás.

 

En los años 90 comenzó el proceso de digitalización de la Biblioteca del Congreso de Washington. ¿Cuándo y cómo exactamente comenzó dicho proceso?

La verdad es que se trató de una iniciativa revolucionaria, e incluso visionaria, que partió desde el interior de la propia biblioteca del Congreso. Queríamos introducirla en la red, pero nadie sabía cómo hacerlo. En los primeros días la puesta en marcha del proyecto, pensamos que sería interesante tener acceso a ordenadores y a Internet, pero nunca habíamos hecho nada por el estilo. Aún así tuvimos un líder de proyecto muy dinámico y se consiguió una buena cantidad de dinero que aportó el Congreso para desarrollar este ambicioso programa.

 

¿El programa se desarrolló también con el propio personal de la biblioteca?

No. Con la aportación económica que recibimos, fuimos capaces de contratar a personal para ponerlo en marcha. Pese a que la iniciativa se gestó en la biblioteca, participaron otras personas, ya que, al mismo tiempo teníamos que seguir dando nuestros servicios a diario. Hay que tener en cuenta que cada año llegan alrededor de 300.000 libros y que contamos con un enorme catálogo.

 

Tras su puesta en marcha, la web de la biblioteca del Congreso llegó a ser la más visitada de todo el mundo. ¿Cuáles fueron las claves de este éxito?

La verdad es que no sabemos a ciencia cierta el por qué ... En cualquier caso, realizamos muchos y diferentes análisis para asegurarnos de que estábamos cubriendo todas las distintas áreas y diversos materiales. Tuvimos que revisar varias veces los contenidos y cubrir ciertos huecos que había en algunas disciplinas.

 

¿Esta herramienta de archivo digital está abierta a todo el mundo o sólo a investigadores?

En general todos los contenidos de nuestra web están abiertos al público. Se puede ver todo lo que está digitalizado. Sin embargo, hay ciertos volúmenes a los que tenemos que aplicar los derechos de autor y cosas por el estilo. Por tanto, no podemos permitir el acceso a todos los volúmenes que poseemos, precisamente por estas restricciones a las que estamos sometidos. De todos modos, suponen un pequeño porcentaje de todos los materiales que tenemos. Incluso ahora se está comenzando a expandir un área dedicada a la digitalización de imágenes.

 

¿Ha significado esta web el salto definitivo para hacer de la biblioteca un derecho para los ciudadanos y no prácticamente un privilegio?

En cierto modo, sí. Particularmente, en Estados Unidos, la biblioteca del Congreso es enorme. Tenemos mucho espacio allí, en Washington. Pero a medida que entras en la era digital, la gente ya se plantea que no tiene por qué ir a Washington a una habitación para hacer una búsqueda... Lo que realmente piensan es que deberían poder realizar la búsqueda desde casa. A mayores también incorporamos otra iniciativa, que se contemplaba en el proyecto original, que pretende integrar a los profesores de los Estados Unidos en la red de la biblioteca del Congreso. La intención es que incorporen a sus programas didácticos para los jóvenes estudiantes, especialmente para los que van al instituto, justo antes de la Universidad. Para ello, trajimos en verano a Washington a profesores de distintas partes de Estados Unidos para enseñarles cómo se podrían integrar en el proyecto. La verdad es que ésta es una idea muy nueva y que estamos todavía desarrollando.

 

La expansión del uso de Internet es cada vez mayor. ¿Este sistema de digitalización podría cambiar el concepto de las bibliotecas del siglo XXI? ¿Se podría modificar incluso el concepto de bibliotecario?

Las bibliotecas tienen que cambiar, aunque dentro de este mundo hay mucha variedad. Por ejemplo, un amigo mío es bibliotecario en una pequeña villa en la zona montañosa de Virginia, en Estados Unidos. Esta biblioteca sirve a numerosos condados y se parece más al concepto de biblioteca tradicional en todos los aspectos. La gente sigue acudiendo a este lugar a consultar los libros, teniendo incluso más recursos disponibles.

 

¿Se refiere a los libros digitales?

Uno de los mayores impactos sobre los editores lo han tenido, precisamente, los libros digitales, o e-books. En la actualidad, el libro sigue siendo todavía un libro, las editoriales siguen publicándolos y los ciudadanos los pueden seguir leyendo. Pueden gustarles tanto en formato impreso como electrónico.

 

¿Este nuevo formato podría suponer la desaparición del libro impreso?

No creo que el libro impreso vaya a desaparecer. El bum de los e-books ha tenido lugar desde hace dos años y se ha convertido en un auténtico fenómeno, ya que lo que era un enorme volumen se convierte en algo mucho más pequeño y manejable y la gente ya lee muchos libros en este formato.

 

¿Usted prefiere el libro tradicional al e-book?

Realmente no podría decir cuál prefiero... Por ejemplo, cuando voy a leer un libro justo antes de irme para cama reconozco que es mucho más fácil leer un e-book que no aquellos pesados libros que hace diez años había que llevar. De todos modos, en lo que a documentos se refiere, personalmente, no me gusta consultarlos a través del ordenador. Voy más rápido si los veo impresos.

 

Es la primera vez que visita la Ciudad de la Cultura de Santiago. ¿Qué piensa de su biblioteca? ¿Cumple los requisitos para convertirse en un centro con futuro?

A pesar de que no la he visto demasiado, creo que sí es un buen lugar para su ubicación, ya que está construida a través de un proyecto que tiene en cuenta las nuevas tecnologías y que las utilizará en todo momento. Además, la Ciudad de la Cultura es impresionante y me sorprendió mucho que un gobierno autonómico invirtiese tanto dinero en un proyecto cultural de envergadura como este. En nuestro caso, tuvimos que cambiar una de las zonas donde se hallaban los fondos del catálogo de la bibilioteca del Congreso. Se quitó todo lo que había dentro para instalar una sala de ordenadores, algo que resultó muy caro en su momento, porque se tuvo que adaptar todo a las nuevas tecnologías. En el caso de esta biblioteca, se debería también reservar un espacio para instalar computadoras en las que se pudiese consultar nuestro catálogo.

 

¿Qué ventajas le ve a esta biblioteca?

Por lo que he podido ver, es un lugar de fácil acceso para los investigadores y cuentan con amplios espacios para realizar su trabajo. La verdad es que sería un placer trabajar aquí. Es moderna y cuenta con la última tecnología, con los fondos digitalizados, a los que podrán acceder desde casa. De todos modos, nunca estarán todos digitalizados, por lo que se podrán encontrar más volúmenes si uno viene a la biblioteca. Son demasiados. Por otra parte, los investigadores de la Ciudad de la Cultura tienen sitio donde aparcar. Nuestros investigadores realmente se encuentran con dificultades para llevar el coche a la biblioteca del Congreso, ya que no pueden aparcar allí y es una zona tremendamente cara, a pesar de que tenemos la ventaja de tener cerca el servicio de metro.

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