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¿Crisis de librerÍas o crisis de libreros?

RAFAEL SILVA // FUNDADOR DE FOLLAS NOVAS   | 22.04.2018 
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"Detrás de cada librería hay un hombre responsable de su cara. Hay librerías que dan ganas de entrar y otras que dan ganas de salir, si puedes ¿Sabes dónde está la diferencia? En los dueños". Héctor Yanover (1929-2003)

Las palabras que dan comienzo a este artículo son de un gran librero argentino. No igualable a Borges, claro está, pero poco menos. Regentó la mítica librería Norte en la avenida Las Heras de Buenos Aires. De él se decía que era una fuente única de referencias bibliográficas. Además de escritor fue director de la Biblioteca Nacional de Argentina.

En Buenos Aires, por ejemplo, por los años 50-52 había una gran cultura, en la ciudad se contaban más de doscientos teatros. Y ya no digamos librerías. La calle Corrientes, yo la vi con 30 años y todo era movimiento, libros que entraban en la librería y otros que salían vendidos, había librerías de saldo y librerías de libro antiguo, era un fenómeno digno de admiración. Del escritor Roberto Bolaño se dice que era un devorador de libros, pero cuando se juntaba con algún amigo, era un gran depredador y fue justo en esta calle Corrientes al encontrarse con un amigo que apostaron a ver si conseguían los seis tomos de -En busca del tiempo perdido de Proust-. A media mañana cuando se juntaron de nuevo, incluso les sobraba un tomo. En la actualidad (2018), dada la crisis, ni pagándolos encontrarían tres tomos.

Recuerdo que en cualquier librería, en aquella época para pedir un libro de García Lorca, los clientes entraban y pedían un libro de Federico, tanto solicitantes como los libreros, lo conocían de forma mucho más familiar que en España.

Cuando regresé de nuevo a Argentina, con más de 60 años todo había cambiado sensiblemente: los teatros se habían reducido a 40 o 50; en la calle Corrientes quedaban todavía algunas librerías, pero pocas; las buenas se encontraban ya en otras calles más importantes.

Algo similar pasó en Lisboa, París, Roma (en donde viví cuatro años). En Londres, de momento parece que gozan de buena salud. "La crisis librera" da la impresión de que no las azotó.

Yo, como fundador de Follas Novas no salí de familia de libreros, ahora mucha gente, sobre todo extranjeros, al verla en tres plantas y llena de libros, me preguntan si viene de generaciones anteriores porque al ver tal dimensión les parece casi imposible que apenas tenga cincuenta años. "Nació el 7 de diciembre del año 1971 -dice el investigador y filósofo A. Torres Queiruga-, con movimientos estudiantiles, políticos etc. Y poco a poco fuimos viendo como la cultura gallega se extendía a la calle, invadía la política y se asentaba en las escuelas, acompañamos en Santiago el crecimiento espectacular de la universidad, que de los pocos millares de estudiantes pasó a un campus de 40.000, hasta el punto de desbordar en tres universidades distintas que abrazan la geografía de Galicia.

Las Follas Novas de aquella iniciativa germinal florecieron así en una empresa librera de las más grandes de la península. Aumentó su espacio de 150 a 1.000 metros, multiplicó los contactos, las relaciones y las ofertas. Hoy cuenta con más de 800.000 títulos, y en sus estanterías cantan los pájaros de todas las especies del saber. Sin la librería Follas Novas, no resulta fácil concebir el desarrollo de la vida cultural de la ciudad ni, por supuesto, de la cultura universitaria de Galicia. En Santiago de Composte- la -dice Ramón Piñeiro- conozco dos Catedrales: la religiosa, la de siempre y la del libro, Follas Novas. Esta librería --sigue diciendo el sabio Ramón Piñeiro- nació cualificada por la destre-za de sus fundadores que repercu-tía en su personal: amable, correcto, siempre atento al cliente para poderle ayudar.

En estos momentos, iniciando el siglo XXI los desafíos son grandes, enormes: el mundo audiovisual y la avalancha informática aumenta día a día su presión. Follas Novas no descarta entrar por ahí, pero de momento prefiere sostener la propuesta inicial, manteniendo levantada la bandera entrañable del libro impreso. La batalla será dura y la tarea compleja, llena de desafíos. Follas Novas quiere continuar en ella, animada por la esperanza de mantener viva su contribución a esa primavera cultural que siempre soñaron nuestras mejores plumas y nuestras inteligencias más lúcidas" Cfr. Prof. A. Torres Queiruga. Entorno a la librería Follas Novas, año 2005.

Santiago perdió en los últimos años una docena de librerías, algunas de ellas de las más emblemáticas, González, Abraxas, etc. En el sector del libro estos cierres se vieron como un "drama para la cultura". Por los años setenta había más de siete librerías en la Rúa del Villar, ya no queda ninguna. El motivo de este cierres, bajo mi punto de vista, no solo se debe a la crisis de las librerías sino a la falta de libreros. Para llevar una librería es necesaria una gran cultura, un especial don de gentes, amabilidad, paciencia y humildad, esto mismo ya lo decía el malogrado Doctor López Nogueira, psiquiatra y profesor en la Universidade de Santiago. "El librero es más importante que el farmacéutico, porque este último se limita a dar lo que el médico receta, mientras que el librero tiene que ayudar al cliente: ¿de qué trata este libro?, ¿cuál se vende más?, ¿qué edición me recomienda?, ¿cuál tiene mejor introducción?

Follas Novas fue pionera en acercar los libros a los clientes, en dejarlos tocar y consultar porque hasta su apertura las demás librerías los tenían en vitrinas, bajo llave, el cliente tenía que pedirlo y se lo sacaban, mientras que en nuestra librería los podía consultar con calma sin sentirse presionados a comprarlos. El profesor Carlos Baliñas, refiriéndose a las librerías pone un ejemplo muy gráfico; "Eran cuevas de maravillas". "Tenía que llevar muy pensado el libro que quería comprar -sigue diciendo el profesor- para que al abordarte el guardián del libro (especie de policía) pudieses decir: quiero el Lazarillo de Tormes o el diccionario de Julio Casares. Hubo una reunión de libreros por nuestra aptitud, en la que nos aconsejaban no tenerlos así, pero nosotros apostamos por ello, atendiendo un consejo de Virginia Woolf (1882-1941) "Escoged un tiempo para visitar vuestras librerías preferidas, allí no alteréis el orden de los libros, sino que escoged aquellos que os ayuden a tener una mente más libre, y a ser vosotros más liberales".

En el mes de diciembre, trasladamos la sección de infantil para otro local enfrente a la entrada principal, mejorando inmensamente al ponerla a pie de calle y al mismo tiempo aprovechar el espacio liberado para poder así darle más amplitud a las artes, (arte, arquitectura, cine música, comic, etc.) porque siempre apostamos por ella, y así nos unimos al dicho de Gombrich "si queremos comprender la historia del arte, haremos bien en recordar, siquiera por un momento que las artes y las letras son verdaderamente una misma familia". Si alguien quiere ampliar este pensamiento puede ver la obra de Andrés Rosende Valdés -La obra de arte y su título- publicado por Ed. Teófilo 2016.

El 23 de abril se celebra el día Mundial del Libro; Follas Novas obsequiara con un libro a todos los clientes, y a partir de las 11 estará Luis Dávila firmando sus tiras cómicas del Bichero.

una Apuesta de futuro

Seguimos apostando por convertir a Santiago en una Villa de Libros como Urueña (Valladolid). Es la localidad española con más densidad de librerías por habitante. La pequeña localidad de Valladolid se convirtió en el 2007 en la primera y única Villa de libros de España y en el año 1975 ya fuera declarada Conjunto Histórico Artístico: sus calles están llenas de museos, centros culturales y espacios dedicados a las letras, en esta villa el libro es un imán para viajeros, un lugar de encuentro para expertos y curiosos que hacen del libro y los sectores en él implicados una manera de vivir.