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Los directores más fecundos en la historia del cine

No son pocos los directores que pasaron a la historia por una corta filmografía cargada de calidad. Pero, ¿y quiénes han mantenido un nivel a pesar de ser capaces de no cesar de realizar largometraje tras largometraje?

TEXTO S. OTERO   | 10.06.2018 
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Stanley Kubrick es indiscutiblemente un genio del cine. Sólo hizo una docena de películas. Orson Welles, el hombre detrás de Ciudadano Kane o Campanadas a medianoche, once películas (acreditadas). Andrei Tarkovsky, diez. Sergio Leone, siete obras maestras. A Charles Laughton para pasar a la historia le bastó con una: La noche del cazador.

No son pocos los directores que han pasado a la historia por una corta filmografía cargada de calidad. Pero, ¿y quiénes han mantenido un nivel a pesar de ser capaces de no cesar de realizar largometraje tras largometraje? En esta lista, desde la película al año de Woody Allen hasta la producción casi continuada de John Ford, Martin Scorsese y su pasión por el cine o no dejar de rodar como Godard, todos estos directores han sido o son los más prolíficos del séptimo arte.


ALFRED HITCHCOCK ¿Queda algo por decir de Mr. Hitchcock? Su sola silueta ya le convierte en el director más famoso de la historia del cine con 53 películas en su haber. Si Kaleidoscope, aquel proyecto maldito, hubiera visto la luz, probablemente hubieran sido más... o no le hubieran permitido volver a ponerse tras una cámara.
BILLY WILDEr. La carrera del genio nacido en Austria es el de escribir un guión como quien va a la oficina y rodarlo. Fuera este mejor o peor. Normalmente, claro, lo primero. El apartamento, Con faldas y a lo loco, Irma, la dulce o El crepúsculo de los dioses dan cuenta de que los 27 largometrajes que llevan su firma son una continua fuente de inspiración para generaciones posteriores.

 


SCORSESE. Desde su primera película, ¿Quién llama a mi puerta?, se cumplió en 2017 medio siglo en la profesión. Mucho trote para Marty, uno de los directores referenciales que ha mostrado los suburbios, ha usado la música, se ha expiado de sus pecados y ha reconocido al antihéroe como ninguno. Y prepara The Irishman, con DeNiro, Joe Pesci, Al Pacino, Harvey Keitel y Bobby Cannavale. Vaya broche.
JOHN FORD. Lo abarcó todo: drama (Las uvas de la ira), comedia (La taberna del irlandés), películas de época (El hombre tranquilo), bélicas (No eran imprescindibles) pero, sobre todo, westerns, consiguiendo algunas de las mejores películas del género, como El hombre que mató a Liberty Valance o Centauros del desierto. Considerado por muchos el mejor realizador norteamericano de la Historia, dirigió más de 140 largometrajes, obteniendo por el camino cuatro Premios Oscar.
WOODY ALLEN. A película por año, no sorprende la inclusión del genio que mejor ha retratado Nueva York en esta lista. Annie Hall, Manhattan, La última noche de Boris Grushenko, Match Point, Desmontando a Harry o Delitos y faltas... se puede hacer un resumen de la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días siguiendo sus largometrajes. Ya lleva más de medio centenar de trabajos como director, y subiendo...
JEAN-LUC GODARD. Hacer una película es complicadísimo. Reinventarse en cada una, todo un reto. Pero mantener aún así un estilo único en todas sólo está al alcance de Jean-Luc Godard. El director de las magníficas Al final de la escapada o Vivir su vida tiene en su haber, sumando cine, televisión y vídeo, 131 títulos en su haber. ¡Mon Dieu!
LUIS BUÑUEL. Teniendo en cuenta que hablamos de un 'superviviente' que por el exilio y la censura no pudo dirigir durante casi 20 años, tener 35 películas en la filmografía, con obras cumbres como Viridiana o El ángel exterminador y un Oscar a Mejor Película de Habla no inglesa, sería más que suficiente. Pero no lo es. Pudo haber llevado su surrealismo al extremo si entre los años 30 y 50 hubiera podido coger una cámara. Al menos nos legó mientras frases como "Gracias a Dios, soy ateo".
AKIRA KUROSAWA. Bastará decir que le llamaban el "John Ford japonés". Un sempiterno objeto de estudio. Le acompañó siempre la sombra de dirigir "demasiado occidental", quizá por ser el adalid de la llegada de todo el mercado fílmico nipón. En sus 30 títulos hay maravillas de obligado visionado: Los siete samuráis, Rashomon, Ran, Yojimbo...
INGMAR BERGMAN. Persona, Fanny y Alexander o El séptimo sello ya dejan entrever a todo un autor detrás de cada plano. Bergman fue un director capaz de, en sus más de 60 películas y TV movies, plasmar sus fobias, sus obsesiones y sus temáticas principales (la fe, el amor o la falta de estos en las relaciones entre hombres y mujeres) cada vez de una forma distinta y reconocible.

 


WILLIAM WYLER. Tres Oscar y récord de nominaciones. Aunque tenía la reputación de ser la pesadilla más tiránica de los actores, dirigió 13 actuaciones ganadoras del Premio de la Academia en una carrera de 79 películas, la mayoría adaptaciones de libros u obras de teatro. Da lo mismo, su capacidad para saber dónde colocar la cámara regaló joyas como Ben-Hur, Vacaciones en Roma, Cómo robar un millón y..., Los mejores años de nuestra vida o La señora Miniver.
FRITZ LANG. Se hizo hueco en la industria alemana post Primera Guerra Mundial. De ahí provienen El doctor Mabuse o Metrópolis. En 1931, M, el vampiro de Düsseldorf. Y luego, el exilio. En Hollywood no se casa con ningún estudio, lo que hace que sus 40 años de carrera se concentren en 46 películas, pero de esta última etapa, con su mismo toque de oscurantismo, destacan Los sobornados o Perversidad.
HOWARD HAWKS . En sus 46 películas se muestra la gran virtud de Howard Hawks: su versatilidad. Hizo de todo, desde dramas, películas bélicas o westerns hasta comedias y musicales. Y todo con calidad. Están clásicos como Luna nueva, La fiera de mi niña, El sueño eterno, Río Bravo, Los caballeros las prefieren rubias, Tener y no tener, El sargento York o Scarface, el terror del hampa.


KENJI MIZOGUCHI. Trabajador incansable, perseverante y estajanovista, Mizoguchi llegó a realizar 101 títulos -y eso que murió con 58 años-. Capacitado como pocos para mostrar con inusual poética y sensibilidad situaciones brutales, lo irónico fue que la "fama" le llegara con Cuentos de la luna pálida, uno de sus últimos films, pues hasta entonces era un director casi desconocido. Ahora es objeto permanente de estudio.
SATYAJIT RAY. Creador honestamente realista y ferozmente sensible, no se doblegó ante Bollywood. Autodidacta en la realización y varias veces autoproduciéndose sus propios largometrajes, recibió el Oscar Honorífico pocos días antes de su muerte en 1992. Dejaba para la posteridad obras maestras como la Trilogía de Apu.
ROBERT ALTMAN. Entre cine y televisión, 89 títulos le encumbran. Una película de Altman es típicamente reconocible por un amplio reparto, diálogos que se solapan, cámara en mano y ambiente carnavalesco. M.A.S.H., Nashville, Gosford Park o Vidas Cruzadas dan buena cuenta de ello.
MICHAEL CURTIZ. Mihály Kertész, su verdadero nombre, dirigió en Europa, antes de marchar a Hollywood, más películas que muchos directores actuales jamás podrán igualar. 175 títulos llevan su firma, pero siempre sobresale el mismo: Casablanca.
ERIC ROHMER. Llegaron a definir su cine como "ver pintura secándose" en otra película (La noche se mueve), por lo personal que puede llegar a ser. De la escuela de Cahiers du Cinema, quien entra en su cine es capaz de disfrutar de joyas como Mi noche con Maud, La rodilla de Claire o os cuatro cuentos -uno por estación del año- que abanderan una filmografía de más de 40 títulos.
YASUJIRO OZU. El más japonés de los directores japoneses huyó de samuráis, aventuras o acción y se dedicó a retratar la vida familiar típica. Películas humanas, de una gran calidez y, a veces, desgarradoras. Hay quienes piensan que Cuentos de Tokio es la mejor película de la Historia -si es que eso existe-, pero es sólo una de sus muchas y extraordinarias cintas dentro de sus casi 60 títulos.


WERNER HERZOG. Sesenta y ocho películas. Y subiendo. Así trabaja el disciplinadísimo Herzog, quien ha conseguido retratar la vida y la naturaleza a través de cintas y documentales tan laureados como Grizzly Man o Rescate al amanecer.
SIDNEY LUMET. Llevaba muchísima televisión a sus espaldas cuando encerró a 12 hombres sin piedad en una habitación. De esta, su primera película, a su última, la magna Antes que el Diablo sepa que has muerto, median casi 40 títulos, algunos de ellos el súmmum del cine: Tarde de perros, Network, un mundo implacable, Serpico, El príncipe de la ciudad o Veredicto final.
WERNER RAINER FASSBINDER. Más que las películas que dirigió, habría que contar cuántas dejó por dirigir. Fallecido con 37 años, ya acumulaba una filmografía de 40 largometrajes. Este alemán dado al drama de alto contenido emocional e incorporar elementos más modernos (a menudo sexuales) en sus películas, se hizo internacional con éxitos como Lili Marleen o El matrimonio de María Braun, donde se rebela contra la turbulenta historia social de Alemania durante el siglo XX.
JESS FRANCO (JESÚS FRANCO). Goya de Honor en 2009, 203 títulos recoge su ficha en IMDb para el madrileño que llevó la serie B hasta el cine de culto. Declaró que moriría "con la cámara al hombro" y casi si lo cumple. Mezcló todos los géneros en uno, desde el terror, al porno o al exploitation en películas como Killer Barbys, Vampyros Lesbos, Gritos en la noche, Miss Muerte o Necronomicón.
RAOUL RUIZ.Cuarenta y ocho años en activo llevas este director chileno realizando todo tipo de películas, miniseries o documentales. Más de 100 títulos que abarcan desde biopics de pintores (Klimt, con John Malkovich) a adaptaciones de Marcel Proust (El tiempo recobrado), Camilo Castelo Branco (Misterios de Lisboa) o, claro, Shakespeare (Richard III). 
MANOEL DE OLIVEIRA. Murió a los 106 años en 2015. Hasta 2014 siguió rodando. El último nombre de la lista es este incansable director portugués con cerca de 70 títulos en su haber. Cineasta de prestigio en su país, realizó películas como Aniki Bóbó, Vuelvo a casa, El Convento o El extraño caso de Angélica.