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Cómo hablan los reyes

EL CONDE DE CASTELO   | 19.03.2017 
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En nuestra Constitución queda claro que nuestra Monarquía es de las llamadas 'Constitucionales', es decir, aquellas en las que el rey reina, pero no gobierna. Es por eso que obliga a que todos sus actos sean respaldados por la firma de un ministro del Gobierno. Las facultades Reales quedan restringidas prácticamente a nombrar al personal de Su Casa y dar y otorgar títulos y honores. Aparte las grandes funciones de la Corona.

Sin embargo un rey, el rey de España en concreto, por la historia de la Corona Española, por su simbolismo, por su independencia, por su ejemplaridad, puede decir muchas cosas. Puede dar a entender a un país, sólo con su forma de actuar, la línea que se debe seguir y ello puede tener tanta fuerza como si de una ley se tratara.

En estas mismas páginas, y hace ya unos cuantos años, dije que la verdadera Transición se culminaría el día en que se produjese la sucesión de la Corona. Habíamos superado las dos pruebas iniciales importantísimas, el acceso al poder de la izquierda, la vuelta al gobierno de la derecha y sólo faltaba culminar con la prueba de que todo aquello no era sólo por influencia Su majestad el rey D. Juan Carlos, sino porque funcionaban las instituciones, y sobre todo, la Corona.

La llegada de D. Felipe a ser rey de España no lo fue en un momento fácil. Tenía además un problema interno. Su hermana Doña Cristina, Infanta de España por nacimiento y luego Duquesa de Palma de Mallorca, era citada en los medios de comunicación, e incluso en una investigación judicial, por hechos cometidos por su esposo entonces presuntamente delictivos por corrupción política. El problema era arduo y difícil y podía afectar a La Corona. El rey D. Felipe VI hizo tres cosas que todos, consciente o inconscientemente comprendimos:

1.- El 11 de junio del 2015 resolvió revocar la atribución de uso del título de Duque de Palma de Mallorca a su hermana Dª. Cristina. El mensaje que todos entendimos es que no se pueden recibir Honores en la Familia Real sin una conducta ejemplar. Y que, lo que pensaba el rey, era que hubiese o no condena judicial, una Infanta de España no debe conducirse de manera que sus actos puedan entrar en conflicto con la ley. Había hablado a la Familia Real.

2.- Cinco días después recibió en Audiencia a los miembros de la Diputación de la Grandeza con motivo del Bicentenario de su fundación. Era para los titulados, no para sus consortes e hijos. No era un acto cortesano. Esta institución que forma parte de la Administración del Estado pero que la financian sus propios miembros, reúne a los Grandes y Títulos del Reino, es decir, a la nobleza titulada. Fue fundada en 1815, en unos momentos muy difíciles para la Corona y para España, y lo fue para solicitar la ayuda de los titulados y que, por supuesto, estos la facilitaron, entonces y después. Los recibió en el Palacio de El Pardo y allí dijo el rey que felicitaba a la Diputación por los doscientos años manteniendo el prestigio y la vocación de servicio a España en todo momento, y que los titulados se honraban ellos mismos y lo hacían a sus antepasados y a los que recibieron el título, cuando en sus conductas buscaban la excelencia, la ejemplaridad, el cumplimiento de las obligaciones, el honor y el servicio a España.

Se puede decir más alto pero no más claro. El rey había elegido muy bien el sitio, no el riguroso y más protocolario, el momento y las personas a las que se lo decía, obligadas por su honor a cumplir lo que el Rey había simplemente recordado, porque todo hombre sabe lo que debe o no debe hacer en relación a su posición social. Había hablado a la aristocracia de la Historia de España.

3.- Tres días después, en el Palacio Real, en un gran acto, con toda la pomposidad que se requería, el rey hacía entrega de la Orden del Mérito Civil a 38 españoles especialmente destacados en diversos ámbitos por su entrega y servicio a España, cada uno en su trabajo o actividad. Había hablado a la España actual representada por su Aristocracia.

Casi dos años después de aquellos actos, nuestras Cortes han legislado para impedir que se cometan actos de corrupción y los Tribunales examinan diferentes casos de corrupción ocurridos en diferentes órganos de la Administración exigiendo responsabilidades.

El pasado día 17 de Febrero se publicó la Sentencia del caso Nóos en la que resultaba absuelta la Infanta Doña Cristina y se condenaba a su esposo.

4.- Los reyes no alteraron en nada su agenda y cumplieron con todos los actos públicos que contaban con su presencia.

Así hablan los reyes.