Jueves 23.05.2013
| Actualizado 14.16
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Verano
He gastado la mayor parte de mi dinero en mujeres, alcohol y coches... el resto lo malgasté. La célebre frase de George Best la he escuchado mil veces entre los chicos duros de Caranza, los pijos de Converse del centro, los avispados tronzadores de San Sadurniño. Porque sólo en las fiestas de Caranza, los Herdeiros da Crus podrían recibir una pedrada (aquel verano aciago de 2000). Tonhito de Poi afirma que aún guarda el traje que le regaló el médico. Ni los Sex Pistols soñaron jamás con un público tan punk. Y sólo un tipo como el ídolo de Manchester podría soportar una de las pantagruélicas fiestas de la comarca. Percebes en Cedeira, percebes en Meirás. Demasiados atributos, incluso para un futbolista tan fálico.
Como todos los hombres, los percebes tienen cuantiosos defectos: tienen uñas como aves rapaces y chiringan. Pero su escasez los convierten en manjares preciados, como se mostró este fin de semana en las tierras gobernadas por Leopoldo Rubido y José Antonio Vigo.
