Viernes 24.05.2013
| Actualizado 18.01
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Verano
Un verano más (y ya van 52 desde que el Ateneo do Ullán organizara una romería entre amigos para recordar las invasiones vikingas acaecidas siglos atrás), las tropas normandas volvieron a desembarcar ayer en las Torres del Oeste, en Catoira.
Más de 25.000 personas presenciaron la conquista. Y no se crean ustedes que alguien hizo algo por evitarlo. Más chulos que pelochos saltaron de los Drakars sobre las rocas y allí no se inmutó ni la Guardia Civil. Y, como ya llevo unos años riéndoles las gracias, acudí con mi amiga Eva Ortega para saber qué le parecía a ella (la mujer tiene su carácter).
"No les mires a los ojos, que buscan bronca", la aconsejé al llegar. A la una de la tarde, llegaro ellos. Puntuales, como siempre, con la bandera de Galicia ondeando en la punta del mástil. Temí por Eva. La pisarán. La mojarán de vino. La asustarán. Y lo hicieron. Pero, cuando me di cuenta, mi amiga estaba posando con uno de los barbudos, al que acaba de gritar ¡guapo!
