Sábado 28.02.2009
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| Pantera al acecho en ‘Spinnaker’: la modelo gallega de moda, Danique Lavodrama FOTO: Gala Fotografía |
En las terrazas de Ferrol no sopla la crisis. Asistimos a la mayor concentración de lagartos, jugadores de polo, banderitas, iniciales y ositos por metro cuadrado del Noroeste. Todos estos símbolos del bienestar se aferran a los niquis y gafas de sol de los FDTV (Ferrolanos de Toda la Vida). Clanes con nombres compuestos o bazaneros con buenos ingresos debaten sobre lo divino y lo humano ante un contundente gin-tonic: la bebida de moda, con su rodajita de lima o pepino. No importa que la Bolsa se desplome mañana o que los astilleros se vacíen. El buen ferrolano se aferra a la importancia de la estética, al carpe diem de la moda. Nadie quiere ser el más rico del cementerio. Todos quieren vivir como Narcisos asomados a su espléndida apariencia. Como en una decadente Venecia de dorado pasado, pero con grúas, hipermercados y militares.
Sólo una ciudad como Ferrol se merece sus propias canciones. Más allá del hit de la reconversión de Los Limones, que sirve para cerrar todas las discotecas en plena borrachera, o del Hay un gallego en la Luna con su ferrolano entre Tim Burton y Mariano Ozores. El Ayuntamiento debería seleccionar en un concurso la canción inédita que defina a Ferrol. Algo así como Quiero ser rubia como las chicas de Amboage. O Quiero vestir como las 'plumis' de Ferrol. Como ahora se llevan los samplers, se podrían reutilizar los compases del Sheena is a punk rocker o del Quiero ser santa. Canciones de autoafirmación de ayer, hoy y siempre. Para el que no entienda de jerga ferrolana, como plumis o plumillas conocemos a las niñas surferas de papá: aquellas que nunca sabrán lo que es una beca en una universidad pública, o la importancia de las segundas rebajas para conseguir zapatos de invierno.
Las chicas de origen obrero, que pasamos por planes de despiojamiento en las aulas de EGB, adoramos el rollo etéreo de una plumi platino. Pagan 60 euros de peluquería para salir de marcha despeinadas, se ponen alitas a lo Victoria's Secret en sus cumples de discotecas. Y de mayores trabajan en Madrid o crían hijos por el centro ferrolano. Algunas asomaron la patita en Spinnaker, santa santorum de la imaginería náutica y preppy de Ferrol. Aquí encontramos otra vertiente de la jet set local: el pijo que ha currado duro en la vida y que simplemente quiere disfrutar de su ocio. La familia Pérez Lago ha sabido detectar las posibilidades infinitas de esa debilidad por la belleza. Durante los tres días de la Semana Náutica de Ferrol, hemos vislumbrado a Diego Calvo con la camisa blanca que agotan los políticos del PP para veranear en Sanxenxo. O a Paloma Lago infartando a base de tipazo en un ajustado vestido rojo. Su hermana Ana Pérez Lago tomó nota y eligió otro modelito carmín para nombrar al Puerto de A Coruña como amigo de Ferrol. Para el día, pantalón ajustado en blanco nuclear (visto en todo tipo de tallas). Para la noche, explosión de colores: verde con azul, violeta con naranja. Según la experta opinión de alguno de mis familiares: "Esta mistura de cores só indica a chegada da pobreza".
Tras santiguarnos ante semejante aseveración, sólo nos queda recordar uno de los numerosos guiños a la belleza de este Spinnaker. Entre regatas, ludotecas y mojitos a medianoche, hubo tiempo para un desfile de moda en pleno muelle de mariscadores. En biquini y en un cremoso vestido de novias, se paseó Danique Lavodrama: nueva pantera de las pasarelas, la modelo más joven de la última Cibeles e hija del baloncestista Anicet Lavodrama. La chica cruza a veces Ferrol con mochila y vaqueros, encendiendo más miradas que si Elsa Pataky se plantase en minishort. Junto a Danique, también desfilaron por Curuxeiras los cuerpazos de Marta Gutiérrez, Eva Díaz, Néstor Coira, Miguel López y David Feal. En primera línea, decenas de ferrolan@s de pro palidecían bajo gafas de CH. Como diría otro familiar: "Presumen máis que un rato nun queixo".
A pesar de esta perdición fashion, la crisis sí que trae un cambio radical a las fiestas gallegas. Los grupos de rock y pop locales tienen por fin su oportunidad. Atrás queda el horrible aluvión de triunfitos. Esta misma noche se inicia el festival Son de Ferrol, para formaciones navales como Boj o Padel Rock. También vuelve el tiempo de las orquestas, que amenizan con gran éxito las verbenas de vermú y tiovivos en Ferrolterra. Y para los contrarios a todo tipo de ostentación, siempre nos quedarán planes guillotinescos. Como ese asalto al castillo de Moeche en el que recrearemos la caída de los señores feudales a manos de los Irmandiños: los primeros comunistas gallegos.
phermida@elcorreogallego.es
