En los varios restaurantes que tiene en el área de Nueva York –casi todos con nombres españoles, como Sevilla, Madrid, Segovia, Málaga, Jerez, Carmen o Quijote- no faltan productos de Galicia, como el pulpo y el caldo.
Dicen que es el número uno del mundo de la restauración española en el área de Nueva York y, seguramente, el gallego mas popular de la ciudad de los rascacielos, a donde llegó a principios de los sesenta, dispuesto a abrirse camino en la vida.
Natural de la parroquia de O Couto, en el ayuntamiento de A Cañiza, bañada por el río Ribadil, Benigno Castro Vazquez abandonó muy pronto su aldea natal, ante la falta de oportunidades que había en su entorno. Fue así como llegó a Lisboa con tan sólo catorce años y cómo llegó a cumplir los diecisiete desempeñando todo tipo de oficios en algunos de los bares gallegos de tapeo de la capital portuguesa. Fueron tres años de duro trabajo y de espera ilusionada de la oportunidad para poder dar el salto a Nueva York, que era su meta. Eso sucedió, al fin, en 1963 y vino acompañado de una maravillosa oportunidad: la de poder trabajar en el restaurante El Faro, del New York’s West Village, a las órdenes de Pepe y Andrés, a los que siempre estará agradecido. Con ellos estuvo cinco años, en los que aprendió mucho y, además, legalizó su situación en los Estados Unidos.
En 1969, Benigno, al que todo el mundo llama Benny, abrió su primer negocio de restauración en NY. Estaba en la calle Catorce y le puso de nombre Coruña. Luego creó el Charro en Charles Street. Su capacidad como emprendedor estaba clara, pero quiso pensárselo dos veces y, por un tiempo, trabajó para una cadena de restaurantes muy famosa en América. Eran tiempos en que muchos paisanos desembarcaban sin papeles y había que echarles una mano. Benny lo hizo muchas veces, aunque siempre recuerde una muy especial: eran once en una habitación y le consiguió trabajo a todos.
A partir de entonces, Benny Castro se convirtió en el hombre de empresa que hoy todos respetan y admiran en el área neoyorquina. Con el coruñés José Freire cogió el traspaso del Carmen, un clásico, que está en Staten Island, diante da Coruña, mar por medio, como dice su amigo Tony Sánchez. Luego abrió el Mesón Sevilla en la calle cuarenta y seis, en Manhattan; el Sangria 46, muy cerquita; el Mesón Madrid, en New Jersey, que hace tres mil comidas a la semana; el Segovia, en 150 Moonachie Rd, New Jersey; el Málaga, que ahora lleva su hermano; el Quijote, el Jerez… Y un detalle, que ilustra a las claras su éxito empresarial: este último establecimiento, el Jerez, lo compró por catorce mil dólares y lo vendió por… ¡ciento cincuenta mil!.
Últimamente, Benny Castro reparte su tiempo entre Estados Unidos y España, casi mitad y mitad. Allá está su hijo, Benny, Jr., padre de su nieto Sebastián, y aquí tiene a su hija, Mónica, que le ha dado dos nietos mas, Jasmine y Marcos, de siete y cuatro anos. Allá están también seis de sus hermanos. Pero aquí tiene otros negocios, como el Hotel Virgen de la Peña, al lado del santuario del mismo nombre, cerca de Ponferrada, la tierra de su esposa, Pilar Flórez, y ahora también la suya. Va muy poco por la tierra natal, aunque no se pierde la romería de la Franqueira. Y habla con agradecimiento de los Estados Unidos, su país de adopción: Es un gran país, dice, que respeta y da oportunidades. Por eso, añade, están y estarán siempre a la cabeza del mundo.
ARTES Y LETRAS
Canción: ‘Unha noite na eira do trigo’.
Disco: Los grandes éxitos de Ana Kiro.
Película: Casi no voy al cine.
Libro: Los de cocina.
GASTRONOMÍA
Vino: Albariño y Ribera del Duero.
Queso: Manchego, no muy seco.
Plato: El cocido gallego.
Restaurante: Azul, de Ponferrada.
OCIO
Automóvil: Mercedes.
Deporte: Golf, caza y pesca.
Televisión: Deportes.
Radio: Noticias.
‘Hobby’: Caminar y jugar con los nietos.
LUGARES
Para vivir: Ponferrada y Galicia.
Para veranear: El sur de España.
Ciudad: Nueva York.
NOMBRES PROPIOS
Político: Jose María Aznar y Ronald Reagan.
Deportista: Sergio García y Tiger Woods.
Escritor: Rosalía de Castro.
Modisto: Adolfo Domínguez.
ESTACIÓN
El otoño, porque el paisaje parece de postal con la caída de la hoja.
FRASE O REFRÁN
No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy.
