El matrimonio formado por Marcelino y Josefa celebró sus bodas de oro en la iglesia parroquial de San Pedro de Baroña, en Porto do Son (A Coruña), donde residen. Para celebrar la fiesta se reunió toda la familia, entre los que estaban sus hijos y nietos. La familia asistió a una misa antes de disfrutar de un gran banquete en un restaurante de Baroña, siendo uno de los momentos más emotivos la entrega de regalos a la pareja, entre los que no faltó un acordeón, obsequio de sus hijos, ya que Marcelino ha sido músico profesional toda su vida hasta la jubilación, siendo acordeonista en sus orígenes y luego reciclándose con los teclados en la desaparecida orquesta Veracruz.
